José Antonio Kast alcanzó finalmente la Presidencia de Chile en su tercer intento electoral, consolidando el primer triunfo de la derecha conservadora desde el fin de la dictadura. A los 59 años, el abogado ultraconservador y fundador del Partido Republicano se impuso este domingo en el balotaje frente a la candidata de izquierda Jeannette Jara, quien reconoció su derrota. Con un discurso centrado en la seguridad, el orden y el control migratorio, Kast promete un plan “implacable” para gobernar el país hasta el año 2030.
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¿Quién es José Antonio Kast y cómo llegó al poder?
Nacido en una familia numerosa —es el menor de diez hermanos—, José Antonio Kast es hijo de inmigrantes alemanes que se establecieron en Chile y levantaron un próspero negocio de embutidos, herencia que luego administró. Casado con María Pía Adriasola y padre de nueve hijos, su vida personal ha estado marcada por una profunda convicción religiosa y una visión conservadora sin matices en temas sociales.
Tras casi 30 años en política, Kast logró capitalizar el malestar ciudadano por la inseguridad y la migración irregular. Su victoria se produce en un contexto regional marcado por el avance de liderazgos conservadores y luego del segundo triunfo de Donald Trump en Estados Unidos, un escenario internacional que también influyó en el clima político chileno.
Trayectoria política y perfil ideológico
José Antonio Kast militó durante dos décadas en la Unión Demócrata Independiente (UDI), partido que abandonó en 2016 al considerar que había dejado de representar sus ideas. En 2019 fundó el Partido Republicano, organización que conduce con un fuerte control interno y una estructura vertical, según analistas políticos.
Su paso por el Congreso como diputado dejó logros legislativos considerados menores por sus críticos, como la aprobación de normas para vender lentes de presbicia sin receta, regular loterías, permitir la instalación de estatuas o facilitar la obtención de un pasaporte chileno a una monja. Sin embargo, su figura ganó visibilidad por su defensa abierta de la dictadura de Augusto Pinochet (1973-1990) y su discurso de orden y autoridad.
Un conservadurismo sin concesiones
El presidente electo mantiene posiciones ultraconservadoras en la agenda valórica. Rechaza el aborto incluso en casos de violación, se opone a la píldora anticonceptiva de emergencia, al divorcio, al matrimonio igualitario y a la eutanasia. En 2017, su esposa reveló en una entrevista que Kast le prohibió el uso de anticonceptivos, un episodio que reforzó la imagen de rigidez ideológica que lo acompaña.
A diferencia de otros líderes de derecha radical como Jair Bolsonaro o Javier Milei, Kast se muestra sobrio y controlado en las formas. “Es mucho más conservador como personaje y no tiene una personalidad muy carismática”, señala Robert Funk, profesor de Ciencia Política de la Universidad de Chile.
Seguridad, migración y el plan “implacable”
La principal bandera de campaña de José Antonio Kast fue la seguridad. Aunque la percepción de inseguridad supera las cifras reales de criminalidad, el aumento de delitos en los últimos años fue clave para su discurso. Kast promete revertir lo que califica como “caos, desorden e inseguridad” y fortalecer a las fuerzas policiales, incluso aumentando su poder de fuego.
Durante la campaña, realizó actos públicos detrás de vidrios blindados y reveló portar un revólver con cinco balas. Además, propuso la deportación de cerca de 340.000 migrantes en situación irregular, en su mayoría venezolanos, una promesa que le valió tanto respaldo como duras críticas de organismos de derechos humanos.
Relación con el pinochetismo y controversias familiares
Admirador declarado del régimen de Augusto Pinochet, Kast nunca ha ocultado su visión positiva de la dictadura. Investigaciones periodísticas revelaron en 2021 que su padre fue miembro del partido nazi de Adolf Hitler, acusación que el ahora presidente electo negó, asegurando que se trató de un reclutamiento forzado durante la Segunda Guerra Mundial.
Estas revelaciones reavivaron el debate sobre su figura y su entorno familiar, aunque no impidieron su crecimiento electoral. Para algunos votantes, su franqueza y calma resultan atractivas. “No se altera, no insulta y no provoca”, comenta María Eugenia Rosas, jubilada de 69 años, desde Temuco.
¿Es realmente un líder moderado?
Aunque en esta campaña relegó la agenda social conservadora para enfocarse en seguridad y migración, analistas sostienen que José Antonio Kast no ha moderado su ideología, sino que la ha dosificado estratégicamente. “No lo ha moderado. Simplemente ha eludido lo que le pueda costar votos”, afirma Claudia Heiss, académica de la Universidad de Chile.
Excolaboradores describen un liderazgo autoritario puertas adentro. “O estás con él, o él está contra ti”, recuerda Lily Zúñiga, quien trabajó con Kast en la UDI. Sin embargo, su vocera de campaña, Mara Sedini, resalta su ética de trabajo y su capacidad de ser flexible cuando lo considera necesario.
Un triunfo histórico para la derecha chilena
La llegada de José Antonio Kast a La Moneda marca un hito político: es el primer presidente de la derecha conservadora elegido democráticamente desde 1990. Tras dos derrotas previas, logró tomar revancha con un mensaje directo a sus seguidores: “¿Cuántas veces nos dijeron que era imposible?”, dijo tras conocerse los resultados. “Nos subestimaron, se rieron y nos ningunearon”.












