El Papa León XIV instó este miércoles a no dejarse dominar por “la ira ni los deseos de venganza” y exhortó a convertirse en promotores de reconciliación en un mundo marcado por la violencia y la destrucción. Sus palabras fueron pronunciadas durante la audiencia general realizada en la plaza de San Pedro, a la que asistieron miles de fieles.
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Al dirigirse a los peregrinos de habla hispana, el pontífice recordó que “a menudo ocultamos nuestras heridas, nos resulta difícil perdonar y mantener la paz con Dios, con nosotros mismos y con los demás”. Por ello, pidió a Cristo que “nos ayude a recuperar la alegría y la belleza de la vida, para poder transmitirla a quienes nos rodean, y nos enseñe a ser, en medio de un mundo golpeado por la muerte y la violencia, verdaderos instrumentos de misericordia y reconciliación”.
En cuanto a los fieles de lengua árabe, especialmente a los provenientes del Líbano y de Tierra Santa, subrayó que “el cristiano está llamado a dar testimonio de que el amor y el perdón son más poderosos que cualquier herida y más firmes que cualquier injusticia”.
A diferencia de ocasiones anteriores, León XIV no se refirió en esta ocasión a los conflictos en Gaza y Ucrania, limitando sus llamados a la situación en Madagascar.
“Me entristece recibir noticias de los enfrentamientos entre las fuerzas de seguridad y los jóvenes manifestantes en Madagascar, hechos que han provocado la muerte de varias personas y dejado alrededor de un centenar de heridos”, expresó.
Finalmente, pidió “rechazar todo tipo de violencia y apostar siempre por el camino de la justicia y el bien común, para alcanzar una verdadera armonía social”.











