El ministro de Agricultura de Japón, Taku Eto, presentó su renuncia este miércoles, luego de enfrentar una fuerte ola de críticas por declarar públicamente que “nunca compra arroz” porque sus seguidores se lo regalan. Sus declaraciones generaron indignación en un momento en que el país enfrenta una grave crisis por el alza del precio del arroz, uno de los alimentos esenciales en la dieta japonesa.
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Esta dimisión representa un nuevo golpe para el Gobierno del primer ministro Shigeru Ishiba, cuyo nivel de aprobación se encuentra en su punto más bajo desde que asumió el cargo. El escándalo se produce en la antesala de las elecciones para la Cámara Alta del Parlamento japonés, previstas para este verano.
En respuesta a la crisis política, el primer ministro Ishiba anunció el nombramiento de Shinjiro Koizumi, exministro de Medioambiente, como nuevo titular del Ministerio de Agricultura. Koizumi asumirá formalmente el cargo en una ceremonia oficial en el Palacio Imperial a las 17:00 (hora local).
“He designado a Koizumi para que promueva la cooperación agrícola y estabilice el precio del arroz para los consumidores”, afirmó Ishiba en una rueda de prensa.
“Tengo tanto arroz que podría venderlo”: el comentario que desató la polémica
El ministro saliente, Taku Eto, fue duramente criticado tras declarar durante un mitin en la ciudad de Saga que no necesitaba comprar arroz porque lo recibía como obsequio de sus simpatizantes.
“Tengo tanto en mi despensa que podría venderlo”, dijo.
Posteriormente, Eto calificó sus propias palabras como un “error” y afirmó ante el Comité de Presupuesto del Parlamento que había comprado arroz recientemente. Sin embargo, su disculpa fue considerada insuficiente por la opinión pública y por el propio primer ministro, quien lo reprendió severamente antes de aceptar su renuncia.
Crisis del arroz en Japón: precios se duplican en un año
El precio del arroz japonés se ha incrementado hasta en un 90 % en el último año, lo que ha obligado a muchos consumidores y restaurantes a buscar alternativas importadas. Factores como el aumento del turismo, la especulación de mayoristas y una ola de “compras de pánico” tras alertas sísmicas contribuyeron al alza sin precedentes.
En respuesta, el Gobierno decidió en marzo liberar toneladas de arroz de sus reservas nacionales, una medida histórica para estabilizar el mercado. Japón mantiene estas reservas desde 1995, tras una escasez provocada por un verano inusualmente frío en 1993. Actualmente, almacena unas 200.000 toneladas de arroz anualmente para enfrentar emergencias alimentarias.
La salida de Eto también podría afectar la agenda del ministro español de Agricultura, Luis Planas, quien tenía programado un encuentro con funcionarios japoneses este viernes como parte de su visita oficial a Japón.











