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La razón por la que Trump tiene prisa de lograr un acuerdo de paz entre Rusia y Ucrania

febrero 8, 2026
Autor: SEO El Tiempo

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La guerra entre Rusia y Ucrania se acerca a su cuarto año sin una salida clara a la vista. Sin embargo, desde Washington se ha instalado una sensación de urgencia. El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha fijado un plazo límite para que Kiev y Moscú alcancen un acuerdo de paz antes de junio, según reveló el mandatario ucraniano Volodímir Zelenski el pasado 7 de febrero. De no cumplirse ese ultimátum, la Casa Blanca estaría dispuesta a incrementar la presión sobre ambas partes.

La advertencia ha sorprendido por lo poco realista que parece el calendario, considerando la complejidad del conflicto y la distancia que separa las posiciones de Rusia y Ucrania. No obstante, detrás de esa prisa hay factores políticos, estratégicos y domésticos que ayudan a explicar por qué Trump busca resultados inmediatos en un conflicto que ha demostrado ser resistente a las soluciones rápidas.

Un plazo poco creíble para una guerra estancada

La posibilidad de alcanzar un acuerdo de paz en apenas unos meses parece remota. Rusia mantiene exigencias territoriales que Kiev considera inaceptables, especialmente en relación con el Donbass. Moscú insiste en que Ucrania retire sus fuerzas de esa región, lo que implicaría reconocer pérdidas territoriales que no han sido consolidadas militarmente en el campo de batalla.

Mientras se anuncian nuevas rondas de negociaciones —la próxima, previsiblemente, en Estados Unidos—, Rusia continúa atacando la infraestructura energética ucraniana. Los bombardeos han dejado a millones de personas sin calefacción en pleno invierno, un recordatorio de que la guerra entre Rusia y Ucrania sigue activa y lejos de un cese de hostilidades.

La presión política sobre Trump y su promesa de paz

Para el profesor Jesús Agreda Rudenko, del Departamento de Relaciones Internacionales de la Universidad Javeriana, la prisa de Trump responde a una lógica política clara. En declaraciones a France 24, el académico sostiene que el conflicto ucraniano se ha convertido en uno de los principales fracasos de la narrativa presidencial.

Trump llegó al poder prometiendo que sería capaz de poner fin a la guerra en cuestión de horas. Esa promesa, ampliamente difundida durante su campaña, contrasta con la realidad de un conflicto que ya ha superado el primer año de su nuevo mandato sin avances sustanciales. “Este es el momento en el que Estados Unidos ha decidido darle cierre a este conflicto”, explica Agreda Rudenko.

¿A quién puede presionar realmente Estados Unidos?

Según la versión de Zelenski, Trump está dispuesto a endurecer su postura si no se logra un acuerdo en el plazo fijado. Sin embargo, esa presión no se reparte de manera equitativa entre Rusia y Ucrania. De acuerdo con Agreda Rudenko, Kiev es el actor más vulnerable en este escenario.

Ucrania depende en gran medida de la ayuda militar y financiera de sus aliados occidentales, en especial de Estados Unidos. Washington puede condicionar ese apoyo de forma relativamente sencilla. En el caso de Rusia, las herramientas disponibles pasan por el endurecimiento de sanciones económicas, una vía que ya ha sido explotada en gran medida y cuyos efectos adicionales son inciertos.

“Estados Unidos tiene cartas sobre los dos, pero es más fácil presionar a Ucrania”, señala el experto, quien considera que las condiciones actuales de la negociación han terminado beneficiando a Moscú.

Las líneas rojas territoriales de Ucrania

El principal obstáculo sigue siendo el territorio. Para Moscú, cualquier acuerdo pasa por el reconocimiento de las áreas ocupadas y por nuevas concesiones. Para Kiev, aceptar esas condiciones equivaldría a legitimar la pérdida de soberanía y sentar un precedente peligroso.

Agreda Rudenko es tajante al respecto: sin una solución al problema territorial, no habrá avances reales. Ucrania no solo se niega a reconocer los territorios ya ocupados, sino que rechaza de plano ceder zonas que aún controla. Esa diferencia de fondo mantiene el diálogo entre Rusia y Ucrania en un punto muerto.

El escenario interno de Estados Unidos

La urgencia de Trump no se explica únicamente por la política exterior. En el horizonte cercano aparecen las elecciones de mitad de mandato, en las que el presidente podría perder su ajustada mayoría en la Cámara de Representantes. Ese contexto reduce el margen de maniobra y el capital político disponible para gestionar conflictos internacionales prolongados.

Fuentes citadas por la agencia Reuters indican que el equipo negociador estadounidense es consciente de que el escenario interno absorberá cada vez más atención. Por ello, la estrategia sería intentar dejar encarrilado un acuerdo antes de que la dinámica electoral complique aún más las decisiones difíciles.

¿Es viable un referendo en Ucrania?

Uno de los elementos clave del calendario propuesto por Washington es la celebración de un referendo en Ucrania que valide los términos de un eventual acuerdo de paz. La expectativa estadounidense sería que ese proceso se realice en mayo, para firmar la paz en junio.

Sin embargo, fuentes cercanas a la negociación consideran que se trata de una aspiración poco realista. Organizar un proceso electoral en un país bajo ley marcial y en medio de una guerra con Rusia y Ucrania enfrentadas militarmente podría tomar, como mínimo, seis meses.

Además, la Constitución ucraniana prohíbe la cesión territorial, lo que obligaría a una reforma constitucional. A ello se suma que la ley marcial impide la convocatoria a elecciones, por lo que serían necesarios cambios legislativos adicionales para habilitar un referendo.

Garantías de seguridad y negociaciones sin avances

Desde Kiev insisten en que no se puede acordar nada sin garantías de seguridad claras por parte de Estados Unidos y sus aliados. Para que una campaña electoral sea viable, Ucrania exigiría al Kremlin un alto el fuego verificable, un compromiso que hasta ahora no se ha materializado.

Las diferencias también se reflejan en el nivel de las delegaciones. Mientras Ucrania envía a altos funcionarios políticos, Rusia ha optado por representantes de perfil militar. La última ronda de conversaciones en Abu Dabi concluyó sin avances, ni en el tema territorial ni en la gestión de la central nuclear de Zaporizhia, otro de los puntos críticos del conflicto entre Rusia y Ucrania.

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