El Gobierno de Pakistán afirmó que lanzó bombardeos contra Kabul, capital de Afganistán, durante la madrugada del viernes 27 de febrero (hora local), y anunció que ha entrado en una “guerra abierta” con el país vecino, en una escalada que ya constituye el episodio más grave entre ambos desde el retorno de los talibanes al poder.
Mosharraf Zaidi, portavoz del primer ministro pakistaní para medios internacionales, señaló que los contraataques alcanzaron “objetivos militares” en Kabul, Paktia y Kandahar. Por su parte, el portavoz principal de los talibanes, Zabihullah Mujahid, confirmó los impactos en la capital y aseguró que no hubo víctimas. “El ejército pakistaní llevó a cabo bombardeos en algunas zonas de Kabul, Kandahar y Paktia”, escribió en X.
Mujahid añadió que Afganistán ejecutó “importantes acciones de represalia” contra posiciones militares pakistaníes en Kandahar y Helmand. Desde el jueves por la noche, fuerzas talibanas y pakistaníes se enfrentan en distintos puntos de la frontera tras una operación coordinada desde Kabul a lo largo de la Línea Durand, ocurrida cinco días después de incursiones aéreas de Pakistán.
De acuerdo con Zaidi, los ataques pakistaníes dejaron 133 talibanes muertos y más de 200 heridos. El ministro de Defensa de Pakistán, Khawaja Asif, también se pronunció en X: “Nuestra paciencia se ha agotado. Desde ahora estamos en guerra abierta”, escribió dirigiéndose a Afganistán.
Asif sostuvo que Pakistán intentó preservar la normalidad mediante contactos directos y a través de países aliados, recurriendo a la vía diplomática, pero acusó a los talibanes de actuar como representantes de India. El Gobierno pakistaní informó además de la destrucción de 27 puestos afganos y la captura de otros 9.
Horas antes, el Gobierno talibán había declarado concluida su ofensiva contra Pakistán y aseguró haber abatido a 55 soldados pakistaníes, además de capturar dos bases y 19 puestos a lo largo de la Línea Durand. Este nuevo episodio surge tras los bombardeos realizados por Pakistán la semana anterior, que dejaron al menos 17 muertos. Kabul denunció que se trataba de civiles, mientras que Islamabad defendió que la operación iba dirigida contra combatientes del grupo Tehreek-e-Taliban Pakistan (TTP), que, según Pakistán, opera desde territorio afgano.
Pakistán atraviesa además un repunte de violencia interna, con ataques armados cada vez más frecuentes en las regiones fronterizas con Afganistán desde que los talibanes tomaron Kabul en agosto de 2021. Islamabad acusa regularmente al gobierno afgano de dar refugio a grupos terroristas, una acusación que los talibanes niegan mientras denuncian violaciones de su soberanía.












