Ghislaine Maxwell, figura central en el caso de abuso sexual y tráfico de menores vinculado al fallecido financiero Jeffrey Epstein, volvió a situarse en el centro del debate político y judicial en Estados Unidos. La exsocialité británica compareció ante el Congreso estadounidense en una sesión a puerta cerrada y por videoconferencia desde una prisión federal en Texas, donde cumple una condena de 20 años. Sin embargo, lejos de aportar nuevas revelaciones, optó por el silencio y condicionó cualquier testimonio futuro a la concesión de un indulto presidencial por parte de Donald Trump.
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Ghislaine Maxwell se acoge a la Quinta Enmienda ante el Congreso
Durante su comparecencia ante el comité legislativo, Ghislaine Maxwell se negó a responder preguntas clave relacionadas con la red de explotación sexual que operó junto a Epstein durante años. Su defensa legal explicó que la exaristócrata invocó la Quinta Enmienda de la Constitución de Estados Unidos, un derecho que permite a cualquier ciudadano abstenerse de declarar para no autoincriminarse.
Los legisladores ya anticipaban esta estrategia. Aun así, la negativa a colaborar generó frustración en sectores del Congreso que buscan esclarecer el alcance real de las responsabilidades políticas y económicas detrás del caso Epstein, uno de los escándalos más graves de las últimas décadas en el país.
El pedido de clemencia dirigido a Donald Trump
Más allá del silencio, Ghislaine Maxwell lanzó un mensaje político de alto impacto. A través de intermediarios, hizo saber que estaría dispuesta a “contar todo lo que sabe” si el expresidente Donald Trump le concede un indulto. Según su entorno, Maxwell sostiene que su testimonio podría, incluso, contribuir a limpiar el nombre del exmandatario republicano, cuya relación pasada con Epstein ha sido objeto de especulación pública.
La propuesta ha reavivado el debate sobre el uso del indulto presidencial como herramienta política y ha generado críticas tanto en el ámbito legal como en la opinión pública, que cuestiona la posibilidad de negociar beneficios judiciales a cambio de información.
Una estrategia que no sorprende a los legisladores
Fuentes del Congreso señalaron que la maniobra de Ghislaine Maxwell no tomó por sorpresa a los miembros del comité. Desde semanas antes se manejaba la posibilidad de que la ex pareja y cómplice de Epstein se negara a testificar sin garantías legales adicionales.
No obstante, el condicionamiento explícito al indulto de Trump añadió un componente político que elevó la tensión en la sesión, especialmente entre los legisladores demócratas.
“Esto no se detendrá”: la reacción de los demócratas
La respuesta más contundente vino desde el ala demócrata de la Cámara de Representantes. La congresista por Texas, Jasmine Crockett, expresó su rechazo a la estrategia de Maxwell y dejó claro que la investigación continuará.
“Pero estoy aquí para decirles que los demócratas de la Cámara de Representantes, específicamente los de los Comités de Supervisión y de Justicia, no nos dejaremos intimidar ni distraer. Sabemos quién debe rendir cuentas, y seguiremos adelante. Esto no nos detendrá”, afirmó Crockett ante la prensa.
Sus declaraciones reflejan el compromiso de avanzar en las pesquisas, incluso sin la cooperación directa de Ghislaine Maxwell.
El vínculo con Bill Clinton y otros nombres clave
En paralelo, Maxwell asegura poseer información relevante sobre la relación de Jeffrey Epstein con figuras de alto perfil, entre ellas el expresidente demócrata Bill Clinton. Según fuentes cercanas al caso, Clinton también está citado este mes para comparecer ante el comité, en el marco de las investigaciones sobre los contactos del magnate con líderes políticos y empresariales.
Este punto refuerza la importancia del testimonio que Ghislaine Maxwell podría ofrecer, ya que permitiría ampliar el mapa de relaciones que rodearon a Epstein durante años y que, hasta ahora, solo han sido parcialmente esclarecidas.












