Desde ayer se ha avivado una nueva polémica en los mercados, centros comerciales y centros de trabajo.
Bajo la protección de la ley, se está prácticamente “castigando” a todas las personas que por diversas circunstancias no están vacunadas (con doble dosis), por tanto, no pueden ingresar a los locales comerciales y menos a su centro de trabajo si no tiene su carné de vacunación.
La medida se torna más drástica porque establece que ciertos trabajadores que no cumplen con esta medida y su labor es netamente presencial, tendrán que irse a su casa bajo la modalidad de suspensión perfecta, pero sin goce de haber. Es decir, quedará congelado por tiempo indefinido y sin plata, hasta que se vacune (quiera o no) para restablecer su relación laboral, pues de acuerdo a ley, no puede ser despedido; pero sí suspendido.
La ley, sin embargo, no aclara excepciones para personas que por alguna razón de salud, no pueden vacunarse. Para algunos juristas, la norma atenta contra los derechos ciudadanos, pues la vacunación es voluntaria, pero, indirectamente se obliga a hacerlo bajo el argumento del bien común… El debate está abierto.












