Tras el escándalo que se armó en torno a los precios “asesinos” de algunas clínicas por el tratamiento de COVID-19, algunas de ellas como las del grupo San Pablo en Lima, se apuraron en pedir disculpas por su “descuido” y hasta –como una forma de borrar el delito-, se comprometieron en fijar una tarifa solidaria, además de devolver el dinero cobrado al SIS y a EsSalud.
¿Y al resto de pacientes esquilmados de manera mezquina, quién les devuelve su dinero o les borra las deudas? Hay casos de pacientes particulares que han contraído compromisos de hasta 200 mil soles por casos de COVID-19, quedándose prácticamente hipotecados por lo que les queda de vida con algunas clínicas locales y nacionales.
Lo bueno es que la pandemia desnudó muchos de esos “errores” que se han estado cometiendo en las clínicas particulares, donde una ampolla de omeprazol, cuyo costo en cualquier farmacia era de 1 sol con 35 centavos, terminó cobrándose el escalofriante precio de 165 soles cada una. Con esto queda abierto el debate para que las clínicas puedan ser investigadas y reglamentadas a fin de evitar nuevos “errores”.










