Hola, Buenos Días: Doloroso diagnóstico para el país

La corrupción incluso ha mellado la institucionalidad al punto que muchos ciudadanos han perdido la fe y, peligrosamente, la obediencia a la justicia.

Hola, Buenos Días: Doloroso diagnóstico para el país
La corrupción incluso ha mellado la institucionalidad al punto que muchos ciudadanos han perdido la fe y, peligrosamente, la obediencia a la justicia.
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La homilía por el 203° aniversarios del Grito Libertario de Piura fue propicio para que el arzobispo de Piura, José Antonio Eguren, exprese su preocupación por la crisis y descomposición moral en la política a la que calificó de “asquerosa práctica habitual de comportamiento” que va desde las ambiciones personales, traiciones, odios y revanchismos, hasta una impúdica guerra por capturar el poder a costa de todo y por encima de los ciudadanos.

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Esa visión que hace público el arzobispo es la misma que hoy tienen y sienten todos los peruanos, testigos inmutables de cómo los grupos políticos se disputan el país como si se tratara de un botín de guerra. La corrupción incluso ha mellado la institucionalidad al punto que muchos ciudadanos han perdido la fe y, peligrosamente, la obediencia a la justicia y las leyes que parecieran están hechas para beneficiar a los corruptos o a quienes pagan más.

El problema es que tenemos el diagnóstico de nuestro Perú, pero pocos hacen algo por revertir esta crisis de corrupción, inseguridad y descomposición moral. Pareciera que es más cómodo vivir en esta anarquía, aunque el país camine al filo de la navaja.

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