La lejanísima Fiesta Patria de los niños de Yanta (Ayabaca)

La lejanísima Fiesta Patria de los niños de Yanta (Ayabaca)

Texto: Gerardo Cabrera Campos, desde Ayabaca.

Los niños de Ania eran los menos contrariados con la presencia de los policías en su comunidad. Los niños tenían entre tres y diez años. Recuerdo a Kevin: menudito, taciturno y con los cachetes manchados de dulce. Unos con sus alforjas y mochilas; otros con sus gorras. Sudadísimos, sonrientes, sucios.

Estos pequeños salían de la I. E. N° 14207, un colegio primario de unas 10 aulas construido al borde de una loma en el caserío Ania. Dos pisos y servicios higiénicos. Nada más. Ania es uno de los últimos caseríos al norte de la provincia de Ayabaca, en la comunidad campesina de Yanta, región Piura.

Los agentes de la Policía Nacional del Perú (PNP) estaban instalados allí -desde mediados de julio de 2015- en dos aulas del primer piso, entrando por una puerta con mallas de fierro hacia la derecha. Dormían sobre colchas tiradas en el piso; venían de unidades policiales de Sullana, Ayabaca y Piura.

Y tenían, a sazón, la misión de buscar por tierra a cuatro trabajadores de la Río Blanco perdidos en una montaña llamada Cerro Negro, que cruzaba los límites con la provincia de Huancabamba.

El jefe de este pelotón, el coronel Luis Quiñones Carrasco, un hombre parco, moreno y de voz serena, coordinaba las acciones que desde Piura hacía el general de la región, Dennis Pinto; el coronel de la Divincri, Isaac Alvarado, los oficiales de la Fuerza Aérea del Perú (FAP) y comandos del Ejército del Perú (EP) junto con representantes de la empresa Río Blanco Copper.

La desconfianza

Los niños los recibieron avispados, entonces, con una mirada de desconfianza hacia los uniformados. Pude comprobar aquello una tarde del 22 de julio cuando llegué a Ania tras 4 horas de viaje en una camioneta desde Ayabaca. Pero en los días previos al 27 de julio, cuando el director del colegio N° 14207 debía poner a sus alumnos a marchar, no vio mejor idea que la de pedir al coronel Quiñones un poco del tiempo de sus dirigidos para la enseñanza.

Era un hecho histórico. Por primera vez en el pueblito ayabaquino los niños de Yanta eran entrenados para desfilar por un grupo de jóvenes policías. Los padres, de cuando en cuando, observaban a sus hijos en pleno ensayo. “La ceremonia fue presidida por el director y el coronel, quien izó el pabellón. Se emocionaron…“, cuenta el suboficial Daniel Pariona.

Entre los policías estaban los superiores Paulini y Castillo, y los suboficiales Aragonés, Meca, Yacila, Coba, Lequernaqué, Alchamari, Carrasco, Holguín, García y Medina Minaya.

Pero también era un hecho simbólico. Significaba, de modo alguno, la paz que llegaba a Yanta luego de eventos pasados turbios con insultos, heridos y muertos por esos senderos de serranía complicada, cuando los problemas con la empresa minera Río Blanco Copper eran los más complicados. La mayoría defiende los páramos andinos, que dotan de agua a la región.

Desde el lejano Perú

Ania se había convertido en un foco de importancia nacional por la búsqueda de los extraviados de Río Blanco. Presidencia y Congreso se movilizaban desde sus oficinales centrales. Y los niños y adultos de Ania también lo sabían, pues habían visto en la televisión de menos de 20 pulgadas –en la tienda de Aurelia Jiménez- las noticias sobre los perdidos y allí apenas salían las callecitas del caserío. Diminutos, inocentes, patrióticos.

El 27 de julio, cuando el expresidente Ollanta Humala se preparaba para su discurso del día siguiente, los pequeños de Yanta habían hecho confianza con los policías. Todos los recuerdan y cuentan, pese a que son poquísimas las fotografías que se registraron de esos momentos. La que adjuntamos ahora es solo una muestra, un detalle de Ania, Yanta, Ayabaca, el lejano Perú, con sus cerros en el fondo.

Dos años después en Ayabaca

Dos años después de esas faenas de búsqueda y rescate (las cuales luego publicaré en un libro de crónicas como esta) el gobierno actual ha brindado facilidades al proyecto Río Blanco Cooper, cuya acción está sobre terrenos de las comunidades de Yanta y Segunda y Cajas, en Huancabamba.

El exministro de Energía y Minas, Gonzalo Tamayo, dijo indicó que este proyecto de millones de inversión y canon va a ser un “proceso paulatino y de diálogo con la gente de la zona”. Sin embargo, mucha gente ha marchado en contra; otros están a favor. Incluso el gobernador de Piura, Reynaldo Hilbck, ha respondido preocupado por este caso. La empresa asegura que sus labores no estarán en los páramos.

Ante ello, algo grave se puede estar cociendo en aquella zona, situación que muchos en la costa no quieren anotar o conversar. Los niños de Yanta siguen creciendo. Acaso si se acuerden de aquellas Fiestas Patrias por primera vez con la Policía y Fuerzas Armadas. Y si se acuerdan, qué más vale, si su pueblito no ha cambiado tanto que digamos.

COMPARTIR     Twittear Compartir