Falta motobombas y cultura de prevención

Desde el 2014 sabíamos que iba a llegar un fenómeno El Niño. Sin embargo, dos años después, cuando tenemos 50 cuencas ciegas sirviendo de focos infecciosos y dañando las pistas, seguimos desprevenidos: una de las tantas muestra de ello es que solo  contamos con veinte de las cien motobombas que necesita la región para evacuar el agua de lluvias o la que se filtra por desperfectos en las compuertas del río.

El último martes, a dos días de la última lluvia fuerte  en nuestra ciudad, continuaban sin drenar al menos 15 cuencas, según lo constató este medio.

No solo eso: según el Centro de Operaciones de Emergencia (COER), las máquinas de que dispone son del Niño del 98 y su capacidad es de solo 4 pulgadas, cuando las que se necesita son motobombas nuevas y con el doble de capacidad (8 pulgadas) para drenar las enormes cuencas que se forman.

El caso de Castilla es emblemático. No obstante que el Senamhi había advertido, ya desde el 2014, que de presentarse un fenómeno, dicho distrito sería uno de los más afectados con posibles inundaciones; en los últimos días cuando el mercado y algunas calles céntricas del distrito fueron invadidas por el agua que se salió del río, debido a fallas en las compuertas ribereñas, los vecinos recibieron con ingrata sorpresa la noticia de que su comuna solo cuenta con cuatro motobombas propias. Para atender el clamor de los vecinos y comerciantes afectados, el COER y la Prefectura apoyaron con dos máquinas más, pero seguían siendo insuficientes.

Hemos entrado en el pico de intensidad de El Niño, según Senamhi, y recién la comuna anuncia que gestionará más motobombas y enrocará la ribera del río.

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