Encuestas y excusas

Solo el 8% de los piuranos aprueba la gestión del alcalde Óscar Miranda y los funcionarios así como el Concejo Provincial han justificado esta situación aduciendo que no hay una adecuada “comunicación” del trabajo edil o que no hay dinero para contentar a la platea cívica.

Este tipo de excusas no es nuevo. Hasta el hartazgo ha sido el gran pretexto de las gestiones de Toledo, García y Humala. ¿No recordamos acaso a los famosos “traductores” que debían apagar los incendios mediáticos que surgían cada vez que una declaración errática develaba los verdaderos pensamientos de nuestros gobernantes? ¿No decían que la prensa y la población crucificaban a sus autoridades por incomprensión? En ese sentido, el análisis del saliente funcionario Luis Patricio no reporta ninguna novedad y mucho menos asume culpas. Es imposible conducir un auto con los ojos vendados. ¿Será posible gobernar así?

Respecto de quienes aducen que no hay dinero –los regidores Reyes Peña, Martínez y Fernández– habría que recordarles que la gran premisa de un gobierno es la administración de los bienes escasos. ¿Qué se ha hecho hasta la fecha para poder recaudar los recursos que permitirían superar la brecha fiscal? ¿Vender terrenos? ¿Qué alianzas público-privadas han rendido sus mejores frutos? Si ha habido éxitos, ¿por qué no se replican las tácticas?

Son muchas las preguntas que deberán responder nuestros gobernantes, aquellos que juraron trabajar por el desarrollo de la ciudad. Pero antes de responder, deberían detenerse un momento y reconocer que las encuestas, en efecto, son una fotografía de las percepciones públicas, pero también una nota, un reflejo del trabajo hecho, en este caso, en doce meses que parecen perdidos.

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