El riesgo de no tener especialistas

¿Qué ocurre cuando una gestión pública y sus diferentes dependencias administrativas carecen del elemento humano especializado que proponga, elabore y ejecute programas y formas de gobernar? Lo más seguro es que dicha gestión se estanque, sus indicadores se tornen en peligrosos negativos y, lo que es peor, no se pueda construir una sociedad moderna e integrada.

Mucho de ese sombrío pronóstico ya se vive en Piura: la falta de especialistas conductuales en las escuelas, de asesores médicos en los centros de salud, tecnócratas y muchos otros profesionales necesarios, impiden que se pueda combatir con eficacia aquellos lastres sociales como el alcoholismo juvenil, el embarazo adolescente, la expansión de epidemias del siglo pasado, etc. El comportamiento de nuestras autoridades nacionales, pero también regionales y locales, indican que la necesidad de este tipo de asesores y gestores aún no ha sido comprendida. ¿No es ello una muestra de que falta voluntad política para actuar?

Hay quienes objetarán que más allá de las voluntades están los presupuestos; no obstante, la voluntad política también pasa por conseguir los recursos para costear estas importantes y estratégicas plazas. De otro modo, no conseguiremos borrar del mapa a los borrachines de quince años o ayudar a las adolescentes que han cambiado las muñecas de plástico por otras de carne y hueso.    

Pero no solo se trata de eso: acordémonos de aquellos proyectos que siguen en planos, en ideas o solo en promesas porque no se cuenta con el staff de técnicos preciso para tareas de impulsión. No solo se trata de que haya 88 psicólogos educativos cuando hay 3.500 escuelas en la región; se trata de que nuestras gestiones son edificios sin bases.

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