El qué dirán

El qué dirán

¿Y qué dirán si…? Lo que usualmente aflora es “no me importa”. Aunque lo neguemos, somos poco consecuentes con esta afirmación, pues el qué dirán es un filtro importante y es que al vivir en sociedad cuidamos nuestra imagen, evitando quebrantar esas normas implícitas de lo que se considera “lo correcto”.

Esta comprensible actitud termina siendo un estorbo para lograr cambios que suponen romper protocolos y paradigmas. “El qué dirán” puede frustrar buenas iniciativas, sea por miedo a desentonar o por simple inseguridad.

Existen también factores sociales como creencias arraigadas, influencias familiares y temor a defraudar expectativas. Todas ellas restringen nuestra independencia y bloquean valiosos emprendimientos que podrían cambiar nuestro entorno y nuestra sociedad.

La convivencia en sociedad no tendría por qué oponerse a nuestro deseo de vivir en libertad y actuar según nuestra voluntad y deseos. El asunto está en cómo hacerlo sin dejar de respetar las normas de convivencia.

Para vencer esas trabas y temores, el remedio está en nuestra mente. Lo primero es vencer el temor al rechazo y preguntarnos: ¿De verdad merece la pena? Aparentar lo que no somos hace que se asome la frustración y fomenta la baja autoestima. No vale la pena; nuestro equilibrio personal es lo primero, al igual que nuestra felicidad.

Lo segundo es tomar en cuenta que gustar a todo el mundo es imposible y hasta es nocivo para nuestra salud mental. Todos tenemos personalidades y criterios propios. Son nuestras diferencias las que nos permiten establecer límites que nos confieren identidad.

“Solo hay una manera para evitar las críticas: no hacer nada, no decir nada y no ser nadie” (Aristóteles).


Escrito por: Joaquín Schwalb Helguero
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Joaquín Schwalb Helguero

Joaquín Schwalb Helguero

Colaborador de El Tiempo.