El limón nuestro de cada día…

El limón nuestro de cada día…

En estos tiempos de frío y escaso sol, la sopa caliente en Piura ya no tiene el sabor ácido que tanto nos gusta; el delicioso pescado frito ha perdido una parte de su gusto, y hasta la zarza de cebollas no tiene la fortaleza suficiente para forzar el torrente salival.

Algo esencial, la gota áspera, el insumo fresco e inevitable en la inverosímil gastronomía norteña está desapareciendo de las mesas y ni siquiera el vinagre, tinto o blanco, o el ácido cítrico han logrado sustituir sus bondades.

El “señor limón”, ese fruto verde y ácido de nuestros valles, casi adorado por su aroma y sabor; que hace apetecible el ceviche y convierte cualquier ensalada, postre o pescado en una delicia para el paladar, está desapareciendo de las comidas por culpa de El Niño. “Ya ni siquiera se puede saborear una buena limonada”, comenta una sorprendida ama de casa mientras se le crispan los pelos de puro espanto al conocer el precio de la cuartilla de limón en el mercado: “¡15 soles! Ni que vengan con licuadora incluida”, bromea con el vendedor que intenta justificar el precio con una y mil excusas climáticas y agronómicas.

Pero el noble cítrico, aquel rebosante de zumo, no ha desaparecido del todo; aún se puede encontrar entre los ambulantes y fruteros de algún puesto del mercado. Unos conservan el intenso verde que lo caracteriza, se ven apetecibles y de bueno aroma, pero más de un alegre fanático de su sabor se ha llevado un chasco a la hora de exprimirlos. Solo obtienen unas cuantas gotas y el resto se deshilacha en brillosas “botellitas. Ni con exprimidor alcanza para un vaso de limonada. ¿Su precio? Puede llegar hasta los 20 soles la cuartilla (25 limones), dependiendo la cara de angustia del comprador.

También los hay de tamaño liliputiense, casi como canicas verdes, esmirriados y con aspecto de contener solo un par de gotas de jugo; pero pueden dar una sorpresa y sacarle –con exprimidor- hasta cinco gotas. Lo malo es que deben comprar dos cuartillas para lograr un buen cebiche y una buena limonada. El precio puede llegar hasta los 13 soles cuartilla.

Pero a falta de limones, también los hay aquellos amarillentos y pálidos con aspecto de fruto vencido. Pocos se atreven a comprarlo porque se corre el riesgo de estar descompuestos y malograr cualquier comida, en especial el cebiche, cuyo secreto es la frescura del limón verde. Este puede encontrarse hasta con precio de “oferta”: 9 soles la cuartilla. Ahora si está dispuesto a darse un buen gusto, algunos comerciantes tienen una “fina selección de limones”. Grandes, jugosos, apetecibles y codiciables, pero su costo es de 1 sol cada uno.

Así como lo lee. El precio del limón se disparó, y de haber estado a 2 soles la cuartilla, su valor alzó vuelo y subió a niveles casi inalcanzables para muchas familias y empresarios culinarios. Hasta el cebiche subió de precio en las cebicherías, y aquellas que siguen vendiendo a bajo costo, es porque “seguro le echan ácido”, según comentan los osados comensales que no pueden vivir sin el aroma y sabor del limón.

¿Cuándo baja?

El precio del limón alcanzó nivel de escándalo en Lima y hasta el ministro de Agricultura, José Hernández, se apuró a calmar los ánimos exacerbados de muchos peruanos cevicheros y limoneros. “El limón ha escaseado por culpa del clima, es verdad, pero también hay parte de especulación”, dijo, culpando a los comerciantes de subir los precios.

Cierto o no, los agricultores piuranos sí que están preocupados por la baja producción de los limoneros a causa esencialmente de las lluvias y el clima. En otros casos son los canales de irrigación malogrados lo que ha puesto en riesgo la producción de este cítrico. Según reportes económicos, el 22 de julio el precio del limón alcanzó su tope máxima en los mercados de Lima, con un incremento de hasta el 225% de su precio; llegando a venderse hasta en 30 soles el kilo, equivalente casi a la cuartilla piurana.

El limón se recuperará, es cierto, pero tardará por lo menos dos meses, con lo cual los agricultores esperan normalizar los precios a partir de la quincena de octubre, tal como lo confirmó el director regional de Agricultura, Mario Laberry. Mientras tantos, quienes tienen producción de limones están viviendo sus días de gloria por la sobredemanda y, especialmente, por el alza del precio que justifica con creces la baja cosecha. No así a los amantes de la limonada y el cebiche, cuyo drama lo viven todos los días a la hora de sentarse a una mesa.

 

Por: José Neyra

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