El Estado contra el Estado

El Estado contra el Estado

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Daniel Montes Delgado
Abogado PUCP

Hace unos días leímos que algunos semáforos de la ciudad, ubicados en intersecciones importantes de la misma, dejaron de funcionar debido a que el Municipio de Piura, propietario de tales instalaciones, no ha cancelado los recibos correspondientes al consumo de energía eléctrica que suministra Enosa, una empresa de propiedad estatal. Ante la situación de morosidad, como sucede con cualquier otro cliente, Enosa cortó el servicio. Se discute si esto es correcto, en atención a que en ambos casos se trata de entes estatales y que hay un interés ciudadano de por medio (la seguridad del tráfico vehicular) que se presenta como superior ante el derecho a cobrar por el servicio de energía.

 El caso es que nuestro sistema estatal distribuye las competencias lo mismo que las fuentes de ingresos de cada ente del Estado, de modo que cada entidad es responsable tanto de cautelar los ingresos como los egresos que se le han encargado, con responsabilidades de los funcionarios igualmente distribuidas. En algunos casos el sistema hace soportar al mismo tiempo a dos o más entes estatales el ejercicio o el gasto de una actividad, pero eso no es tan frecuente y aun así tiene reglas estrictas sobre las competencias de cada quién.

 En este caso, Enosa no comparte con el Municipio de Piura competencia alguna sobre la regulación del tráfico ni el servicio público que implica instalar los semáforos referidos. Así, Enosa solo vela porque se le pague por el servicio de energía que suministra, tratando al municipio como cualquier otro vecino en cuanto a eso, por lo que una manera de presionarlo para que pague su deuda es cortarle el servicio. Y, en caso extremo, si no paga, al menos limita sus pérdidas, limitando el crecimiento de la deuda.

 En consecuencia, es el municipio el único responsable de que los semáforos no funcionen, al no priorizar adecuadamente, o no gestionar de la misma forma, sus ingresos y gastos. Puede parecer absurdo desde el punto de vista que a fin de cuentas Enosa y municipio son el mismo Estado, pero es el sistema que hemos elegido para que los entes públicos y sus funcionarios rindan cuenta adecuada de sus obligaciones. No tenemos un sistema mejor, aunque estas contradicciones revelen deficiencias como la comentada y sean los ciudadanos los que paguen las consecuencias. Pero la solución, como el problema, es estructural, empezando por la organización del municipio y la elección de las autoridades que deben administrarlo, cosas en lo que no nos va bien hace mucho tiempo, lamentablemente.

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