El desperdicio del agua tiene que parar

Ni siquiera la escasez de agua como consecuencia de la ausencia de lluvias en la región, ha frenado el desperdicio de agua. A diario nuestros lectores nos alertan sobre inescrupulosos que riegan veredas, pistas y hasta las calles sin asfaltar para que no se levante el polvo.

Entre el domingo y ayer lunes un incendio destruyó medio mercado, entre otras razones, debido a la falta de agua, y estamos ante una situación que se repite en casi todas estas emergencias, una de ellas con el saldo de un muerto. Sin embargo, el uso indiscriminado del agua no tiene cuándo parar. Es más, aumentará en los próximos días debido al incremento del calor y al consecuente uso de piscinas en miles de hogares. Pocas semanas después, se sumará el desperdicio por el juego de carnavales.

Complica el problema la poca capacidad logística de la EPS Grau para detectar al 100% de los infractores que le roban el agua potable o la del canal antes de ser tratada. A todo ello se suman el desperdicio del recurso debido a que los hogares tiene instalaciones deficientes y no les dan mantenimiento. Una familia piurana -según cifras de la Superintendencia Nacional de Servicios de Saneamiento (Sunass)- puede desperdiciar hasta 473 mil litros de agua al mes por el mal estado de los caños, inodoros, tanques de almacenamiento y tuberías.

Si bien las labores de sensibilización a la población y una mayor información pueden ayudar, urge desarrollar mecanismos de sanción. Solo penas ejemplares y efectivas, multas, corte del servicio, etc., podrían hacer que las malas costumbres empiecen a cambiar.

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