Editorial: reunión contra la delincuencia

Editorial: reunión contra la delincuencia

Las autoridades de toda la región definirán hoy unirse para exigir la declaratoria en emergencia de este departamento debido al azote cada vez más fiero de la delincuencia.

El miércoles unos ladrones fueron ahuyentados de una pollería luego de haber herido de bala a un vigilante, y en los días pasados los crímenes por ajustes de cuentas se sucedían con una frecuencia alarmante.

La actitud tradicional de la Policía ha sido la de taparse los ojos y afirmar que estos crímenes ocurren en las “periferias”, allí donde el crimen se ensaña con ciudadanos convenientemente invisibles; pero ya no es posible disfrazar más la realidad: en primer lugar, las balaceras y los crímenes violentos se han trasladado al centro de las provincias; segundo, su frecuencia atenta contra el desarrollo de proyectos de todo tipo, pues nadie desea invertir en plazas tomadas por el crimen.

Para desgracia del norte del país, la delincuencia ha sido uno de los motivos por el cual su desarrollo infraestructural, económico y cultural se ha visto frenado. El estancamiento de las inversiones data de hace varios años y los proyectos pequeños que se ejecutan no son suficientes para llenar el vacío dejado por las grandes inversiones frustradas.

La delincuencia también ha apuntado a las pequeñas y medianas empresas, las cuales aportan el 8% del PBI de Piura y aún así permanecen desprotegidas por un accionar policial deficiente. Se dice que este sector emergente en la economía regional será el que lleve la batuta de la recuperación del empleo y la dinamización económica del país, ¿pero cómo se garantiza su integridad? ¿Con patrulleros sin gasolina, sin llantas y sin radios? ¿Con policías coludidos en muchos casos con los propios criminales? ¿Qué se espera? ¿Militares en las calles? ¿Acaso la ceguera selectiva y preferencial de los uniformados será el pretexto para imponer una ley marcial peligrosa e innecesaria?

Necesitamos que las autoridades puedan llegar a un acuerdo que, en principio, busque proteger a la ciudadanía; luego, que trace la línea matriz de un plan de seguridad sostenible, que se convierta en una política de acción que no tenga contemplaciones ni con el crimen común ni con la corrupción que lo facilita o lo alienta. Piura es una región bendecida con riquezas naturales y oportunidades de desarrollo que no podemos dejar de aprovechar.

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