Editorial: Piuranos a merced de los ruidos molestos

Editorial: Piuranos a merced de los ruidos molestos

Los piuranos cada vez estamos durmiendo menos y en las pocas horas que logramos conciliar el sueño, este es de baja calidad.

En parte se debe a factores como las temporadas inesperadamente prolongadas de calor como la actual, el estrés causado por el trabajo, diversas enfermedades recurrentes en la región como diabetes, gastritis, etc. Pero esto no es todo; a ello se suma una imparable generación de ruidos molestos.

Se trata de uno de los agentes contaminantes ambientales más dañinos para la salud.

Según el Ministerio del Medio Ambiente, el ruido puede afectar seriamente la salud de las personas, originando cuadros de estrés, alteraciones en la presión arterial, disminución y pérdida de la audición y, tal como ya señalamos, dificultades para dormir por las noches, más aún para la tradicional siesta piurana.

Se equivocan quienes creen que el ruido es un problema lejano, propio de los países desarrollados.

El último jueves, una simple medición por parte del personal de la Gerencia de Medio Ambiente de la Municipalidad de Piura, permitió comprobar que el parque automotor y su crecimiento indiscriminado, los bocinazos y el comercio ambulatorio han convertido a importantes vías céntricas como las Avs. Grau y Sánchez Cerro, en puntos críticos de contaminación sonora. Allí el ruido supera (de 7 a 8 o 10) los decibeles permitidos.

Las urbanizaciones y asentamientos no se libran de esta amenaza, debido a la realización de bailes populares y las famosas polladas y parrilladas. ¿Cuál es la respuesta municipal a este grave peligro? Hasta ahora, muy débil o nula. El problema empieza a afectar la salud, pero ni siquiera se debate en las sesiones de concejo.

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