Editorial: Operativos de control y realidades tristes

Editorial: Operativos de control y realidades tristes

Los primeros resultados del operativo de la Contraloría General de la República en 28 comisarías y 20 serenazgos de la región demuestran que la indolencia es el mal que ataca a nuestras autoridades. De otro modo, no puede explicarse por qué los inspectores de la entidad de control han encontrado vehículos guardados, abandonados e inservibles en las cocheras de algunas dependencias policiales. La respuesta es obvia: tenemos autoridades de papel.

Con autoridades de papel, difícilmente se puede impulsar el desarrollo de una región: nadie se hace cargo de nada y todos se culpan de todo. En consecuencia, el ciudadano no tiene a quién recurrir y el principio de orden se disuelve en el mar de la desidia, la informalidad e, incluso, en las aguas negras del crimen y la impunidad. ¿Qué hacer?

Lo hemos dicho en anteriores ocasiones y no nos cansaremos de reclamar a la ciudadanía su responsabilidad en la mejora de nuestros destinos, el general y el particular. Cada barrio, cada distrito, provincia, región y país son hogares, hogares en los que todos somos hermanos, codependientes, responsables unos de otros.

Exijamos cambios, exijamos mejoras, puntualidad, servicios de calidad, transparencia. La Contraloría nos seguirá dando, posiblemente, más de estas desagradables sorpresas, pero que nos sirva para entender que más bajo no podemos caer.

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