Editorial: Liderazgo frente al coronavirus

Editorial: Liderazgo frente al coronavirus

Las autoridades sanitarias han advertido que los contagios por COVID aumentan de manera alarmante, como corresponde a una nueva ola de la pandemia.

Creíamos que el coronavirus era parte de la historia negra del país, echada al olvido, y muchos teorizaban sobre el fin del uso de las mascarillas. “Nueva normalidad” le decían a ese anhelo que, sin embargo, hoy se nos vuelve a escapar de las manos.

Falta aún para que la COVID-19 se instale en la lista de las “gripecitas” que se curan con una pastilla de a sol. Si excluimos las causas relacionadas estrictamente con el desarrollo del virus, tenemos que reconocer que el comportamiento de la población no ha sido el más responsable: hemos creído que la vacunación nos protegía más de lo que en realidad lo hace.

El distanciamiento social ha quedado como una exageración, el uso de alcohol en los recintos comerciales se ha convertido en una cortesía antes que en una obligación, y el uso de la mascarilla es inútil frente al hacinamiento de las tiendas, los restaurantes y otros espacios.

En otras palabras, nos hemos olvidado de contribuir con la lucha contra el coronavirus porque hemos creído que el descenso de casos significaba su derrota. ¿Y el recrudecimiento de la pandemia en China y Europa no significaba nada para nosotros o para las autoridades? ¿Con qué criterio se desarmaron las villas COVID desprotegiendo a la población, especialmente a la más vulnerable? ¿No se calculó que el regreso a las clases presenciales tendría algún impacto, siquiera mínimo, en la expansión de otras variantes menos letales pero sí más virulentas? ¿Acaso el ministro de Salud pensó que la cepa ómicron había desaparecido? Insistimos, ¿con qué criterio se abandonó una lucha que nos involucraba a todos y que requería necesariamente de dirección técnica y política?

Creemos que es tiempo de recurrir a las viejas estrategias, pero también de reorganizar a los equipos médicos que hoy tratan las enfermedades respiratorias. La COVID se inserta en dicho grupo, más aún en este invierno considerado por el Senamhi como el más fuerte de los últimos 55 años. Es necesario que el Ministerio de Salud tome consciencia de su verdadera labor y encabece las medidas urgentes. Que no haga como con el hospital de alta complejidad y ahora sí se ponga los pantalones.

 

 


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