Editorial: Las barbaridades de un presidente

Editorial: Las barbaridades de un presidente

Sin duda, una de las razones por las que el presidente Pedro Castillo no sintoniza con la población es porque vive (eso parece) en un país muy diferente al real, al que sale cada día a buscarse el sustento y está en crisis.

En el suyo, los peruanos no padecen la interminable alza de combustibles y alimentos a causa de su desgobierno y por la guerra Rusia-Ucrania. Los peruanos, según lo dejó entrever en el consejo (¿circo?) de ministros en Arequipa, estamos soportando las crisis causadas por la guerra gracias a que “entendimos que es necesario vacunarnos”.

Sí, estimados lectores, no están leyendo mal. Gobierna quien acaba de afirmar que la solución a la escasez de urea y trigo es vacunarse, aunque -claro- no ha precisado qué laboratorio fabrica vacunas anti inflación.

Deberíamos sentirnos tranquilos porque al menos don Pedro está aprendiendo y ha mejorado: esta vez ya no dijo que la pandemia de la COVID-19 se ha generalizado por la “guerra entre Rusia y Croacia”, como expresó en Ayacucho. Claro que solo una semana antes había dicho en un evento para promocionar productos peruanos (Expo Dubái) que hay no 195 naciones en el mundo como señala la ONU, sino 1.200. Textualmente dijo que ese evento le permite al Perú “mostrar entre 1.200 países nuestro patrimonio cultural”.

No se trata solo de errores o nerviosismo por sus innegables limitaciones comunicativas, sino también de un marcado desconocimiento de la historia del país. El que se jacta de ser abnegado maestro de escuela rural, el pasado sábado demostró una grave ignorancia sobre la Guerra del Pacífico al decir en la Ciudad Heroica, que el peruano “de Tacna tiene los mismos derechos como el ciudadano de Tarata, y como el de Tarapacá…”.

Hay que decirles a quienes alguna vez fueron sus alumnos que Tarapacá, fue territorio peruano pero luego de la Guerra del Pacífico fue anexado por Chile a su territorio.

Tiene razón la presidenta de la Benemérita Sociedad de Auxilios Mutuos de Señoras de Tacna, al recomendarle repasar en los libros cómo ocurrió la Guerra que dejó imborrables heridas en el pueblo tacneño. Difícil saber si Castillo pedirá disculpas a Tacna, como se lo pide el alcalde. Lo que sí es seguro es que el “prosor” seguirá paseándose muy campante por el país soltando más barbaridades.


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