Editorial: La responsabilidad de la EPS Grau en la salud

Editorial: La responsabilidad de la EPS Grau en la salud

¿Puede ser saludable una ciudad en donde los desagües afloran todos los días? ¿Se puede hablar de salud pública con en una urbe en donde los cortes de agua son frecuentes? ¿Será saludable una ciudad en la que sus ríos, canales y acueductos son usados como vertederos de aguas servidas? Evidentemente no.

Solo hay que tener sentido común para saber que los deshechos sólidos que salen con las aguas negras se convierten en polvo tóxico y eso lo respiran los piuranos todos los días.

Tampoco hay que ser científico para saber que si no hay agua de manera permanente en las viviendas cientos de microorganismos acechan, porque no se puede limpiar en forma eficiente los servicios higiénicos, limpiar los utensilios de cocina, etc.

Gran parte de la población ha interiorizado ya el hábito de tapar los depósitos con agua y colocar el larvicida, sin embargo, mientras todas las familias no tengan agua las 24 horas, los zancudos van a seguir reproduciéndose en casa.

El servicio que ofrece la EPS Grau es pésimo. Y lo peor es que no tiene alternativas de solución a corto plazo. Dice que necesita 2.500 millones para mejorar, dinero que no existe y que no hay posibilidades de conseguir.

Ante este panorama, viene la vieja discusión de qué hacer con esta empresa.¿Puede el Estado seguir invirtiendo y perdiendo dinero? ¿Es pertinente dársela a un privado? No todo lo privado es bueno y no todo lo estatal es malo. Sin embargo, en el caso de la EPS Grau, la solución tiene que ser inmediata.

Los piuranos no podemos seguir viviendo de este modo. En realidad, ningún ser humano lo merece.

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