Editorial: La indiferencia también mata

Editorial: La indiferencia también mata

Acciones más que palabras es lo que pedimos a gritos los ciudadanos cada vez que, ni bien ocurre un nuevo feminicidio, nuestras autoridades del Ministerio de la Mujer, Policía o Ministerio Público se apresuran a explicar -a modo de justificación- que ya están atendiendo legal y sicológicamente a los familiares de la nueva víctima.

Cualquier acción de la justicia y de la sociedad resultan inútiles para librar del flagelo de la violencia a María Saucedo Pizarro, asesinada el martes en Chulucanas. Ya nada le devolverá la vida a esta joven de 28 años, tampoco a otras 28 piuranas que entre el 2009 y el 2017 perdieron la vida apuñaladas, golpeadas o baleadas por quienes irónicamente les prometieron amarlas para toda la vida.

¿Cuánto se reduce esta tendencia creciente con las marchas y campañas en contra de la violencia de género? Poco o nada. Solo entre enero y setiembre, en Piura 2.971 mujeres fueron víctimas de violencia sexual, sicológica o fìsica por parte de algún familiar, pareja o expareja.

Además de indignarnos con cada nuevo caso, ¿qué estamos haciendo los piuranos para detener los crímenes de nuestras jóvenes, madres y niñas?
Basta ya de no hacer nada. Urge educar a niñas y niños en la igualdad de derechos y en la no discriminación de la mujer, tanto en casa como en la escuela; que el sector educación separe de una buena vez a los profesores con denuncias probadas de acoso a escolares; es indispensable que el Ministerio Público no archive las denuncias; y que las autoridades políticas consideren entre sus gestiones la lucha contra la violencia.

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