Editorial: La bonanza no llega a todos los peruanos

Editorial: La bonanza no llega a todos los peruanos
Piura busca salida ante inoperancia del Gobierno para adquirir urea

Cada vez es más evidente que el Estado, producto del desgobierno, se está convirtiendo en una estructura dañina que se sirve de los ciudadanos para quedarse con sus recursos, en lugar de servirlos a ellos.

Producto del contexto internacional y a pesar de la incapacidad del actual gobernante, según especialistas, en el gestor público, hay abundantes recursos recaudados como nunca antes por la Sunat. Se ha logrado una histórica recaudación del IGV como consecuencia del incremento del precio de los metales, así lo refleja el incremento del Canon, asumimos debido a los récords de exportaciones y superávit comercial del año pasado, en lo monetario, el BCR acumuló las mayores reservas internacionales de la historia: US$80 mil millones.

Esta bonanza fiscal y monetaria, sin embargo, -debido a la ineptitud y escándalos de corrupción de Castillo, sus ministros y el Congreso-, no se traduce en bienestar para la población. Todo lo contrario, la economía está estancada. Tal como lo advierten los economistas consultados por El Tiempo, el Gobierno no fomenta el empleo, mas bien le pone trabas y alienta la informalidad. El 76.1% de los trabajadores peruanos son informales, situación que se agrava por las actuales políticas públicas que elevan los costos de producción e impiden la generación de empleo formal.

A poco más de un año del actual Gobierno, casi todos los sectores más importantes están paralizados. Mientras el señor Castillo intenta mover cielo y tierra para no irse y seguir empobreciendo al país, 16.6 millones de peruanos -según la FAO- viven en inseguridad alimentaria moderada o severa. No es que estos millones de personas estén “hambrientas” –en el sentido de sufrir molestias físicas causadas por una falta severa de energía alimentaria–, sino que no están seguros de cuánto les durarán los alimentos que tienen, viéndose obligados muchas veces a reducir la calidad y/o cantidad de raciones.

El ministro Kurt Burneo acaba de advertir, “sin anestesia”, que la economía peruana se está enfriando y podría entrar en recesión. Sin embargo, poco o nada le interesa al presidente hacer modificaciones a todo el mal que le ha causado al país en materia laboral. En lugar de generar confianza, su prioridad es repartir dádivas para captar adeptos y dar discursos populistas.

 


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