Editorial: Informalidades en el tema del gas

Editorial: Informalidades en el tema del gas

Todos sabemos que cuando uno firma un contrato, debe, obligatoriamente, leer las letras pequeñas, las que podrían esconder una trampa o, simplemente, contener información de importancia estratégica. Con el gas pasa lo mismo: no se trata de agitar las suspicacias piuranas, sino de tener clara la información antes de dar pasos definitivos en ese tema.

Es importante, por ejemplo, que la ciudadanía sepa exactamente cuánto y cómo pagará los gastos de conexión del sistema de distribución domiciliaria de este combustible. Para muchas familias, US$367 -o su equivalente nacional, 1.200 soles- es una cifra difícil de pagar o, directamente, impagable.

¿Cómo se custodiará el derecho de acceso de cualquier ciudadano a este recurso natural? La información contenida en la letra pequeña de cualquier contrato debe ser examinada una y mil veces; lo importante es que el ciudadano, el beneficiario del gas y el principal objeto de toda decisión estatal, se sienta satisfecho, servido y no estafado ni sorprendido a última hora.

Tocando otro aspecto del tema, el Estado, a través de la Dirección de Energía y Minas, así como los voceros de Gasnorp, la empresa que se encargaría de dar gas a los hogares piuranos, han dicho que no hay nada que temer en relación a la demanda interpuesta por la empresa Gastalsa (que proclama ser la verdadera autorizada para distribuir el combustible). ¿Es posible creerlo? ¿Esta acción de firmar un contrato mientras hay otro proceso en marcha… no es informalidad?

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