Editorial: Horas cruciales para Venezuela

Editorial: Horas cruciales para Venezuela

El mundo se encuentra en una encrucijada y es necesario comprenderla.

Venezuela es un país estratégico en la geopolítica de América, rico en petróleo y suelo agrícola (que regímenes pasados y el chavismo no han explotado adecuadamente); su historia está ligada fuertemente a los destinos del continente y, debido a la influencia del llamado “socialismo del siglo XXI”, ha marcado políticamente a movimientos tan diversos, como el frenteamplismo en el Perú y Uruguay, la “revolución ciudadana” ecuatoriana, el “podemismo” español, el kirchnerismo, el neocomunismo ruso, el neoizquierdismo alemán; incluso, ha perfilado ciertas estrategias del Partido Comunista Chino, que lo considera “doctrina oficial”.

Esta influencia, sin embargo, de la mano del dictador Maduro, parece ir directo al basurero de la historia. Quizás en las próximas horas seamos testigos de una intervención militar que, creemos, solo servirá para derramar más sangre sin resultados políticos positivos en el corto o mediano plazo. La historia enseña insistentemente que nunca fue un buen negocio invadir otro país sin que el propio invasor sea dañado en su moral, en su economía, en sus ideales. Ni qué decir del país invadido, desgarrado y humillado.

Como latinoamericanos, ¿queremos una Venezuela con brechas más profundas, bajo control extranjero y que renuncie a su soberanía y libertad a cambio de un nuevo gobierno? Nos parece que el costo es demasiado alto y que las repúblicas sudamericanas son lo suficientemente fuertes y responsables para reconstruir su propia institucionalidad cuando esta ha sido quebrada por una tiranía. Invoquemos a la paz.

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