Editorial: Generar trabajo para asegurar mejoras

Editorial: Generar trabajo para asegurar mejoras

De acuerdo con el Índice de Competitividad Regional (Incore) 2019, nuestra región se encuentra en una mejor posición en lo que respecta a desarrollo educativo: hemos pasado al puesto decimosegundo.

Ello quiere decir que el rendimiento escolar en primaria y secundaria ha mejorado (de 17,5 a 19% y de 5,4 a 6,8%) y aunque el analfabetismo ha crecido (de 7,6 a 8%), la asistencia a las aulas también progresó (91%, por encima del promedio nacional).

¿Qué ocurre, entonces? ¿Somos ciudadanos insatisfechos, incapaces de ver todo el bien que hacen nuestras autoridades ¿Críticos de mala fe cegados por alguna inquina y que golpeamos con duras combas las piernas de la estabilidad institucional?

Nada de eso. Si observamos detenidamente las cifras, veremos que, en efecto, hay mejoras en el sector educación, el pilar de cualquier sociedad moderna; pero en la creación de empleo, hemos retrocedido: hemos pasado del puesto 10 al 13. En infraestructura, hemos caído un casillero, del 15 al 16.

¿Cuál es la idea de la crítica? La idea es llamar la atención sobre aquellos puntos peligrosamente flacos, débiles, cuyo deterioro tiene consecuencia directa en los demás indicadores: ¿Es posible mantener las cifras educativas que con tanto esfuerzo se han logrado, si la generación de empleo es una deuda social pendiente y creciente? De ninguna manera.

Cierto intelectual alemán de hace dos siglos decía, muy bruscamente pero no falto de realismo, que el hombre primero come y luego filosofa. Es necesario que las autoridades se concentren en la educación, pero también en la generación de puestos de trabajo.

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