Editorial: La esclavitud del siglo XXI

Editorial: La esclavitud del siglo XXI

Pareciera que la esclavitud terminó a fines del siglo XIX e inicios del XX. Sin embargo, esta práctica de usar a la persona para generar ingresos se mantiene hasta hoy disfrazada bajo diferentes conceptos.

Hay esclavos laborales. Aquellos trabajadores que no reciben el sueldo justo y que ni siquiera les permite cubrir sus necesidades básicas. Están aquellos que laboran jornadas intensas mucho más allá de lo permitido por la ley y no reciben compensación a cambio, también está la explotación infantil que obliga a niños a salir a trabajar cuando deberían estar estudiando. Y también persiste la esclavitud sexual.

El papa Francisco, en su mensaje en Puerto Maldonado incidió en este tema al cual lo llamó doloroso.

Lamentablemente nos hemos acostumbrado a ver este tipo de esclavitud y no hacer nada. El año pasado, en Lima, en un incendio en Las Malvinas, dos jóvenes murieron encerrados en un contenedor. Esa práctica común solo conduele cuando es noticia en los medios de comunicación, pero no cuando se palpa.

La trata de personas, el sacar a jóvenes de sus hogares con cuentos como el de modelaje u ofrecerles una vida mejor y luego llevarlas a bares o prostíbulos pasa todos los días. Y lo peor es que cuando se denuncia las autoridades no sancionan a los responsables con la severidad que se necesita.

Sin duda que si se quiere mejorar como sociedad, como país lo primero que se debe mirar es el bien de la persona. Nada será posible si cada quien no hace lo correcto, lo justo y mira a sus semejantes como personas sujetos de derechos y no para sacar ventaja económica o política.

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