Editorial: El populismo no es la salida señor presidente

Editorial: El populismo no es la salida señor presidente

Ya es casi una costumbre: cada vez que se dicta detención contra personajes del entorno del Gobierno o del presidente Castillo, algo pasa y no son capturados.

En junio del año pasado, por ejemplo, cuando iban a ser detenidos algunos dirigentes de Perú Libre implicados en el caso ‘Los dinámicos del centro’, desde un sector del Ministerio Público se pusieron trabas para realizar a tiempo el operativo.

Catorce días después, cuando por fin se autorizaron las operaciones, los investigados ya habían fugado, comprobándose luego que tuvieron en su poder nada menos que el requerimiento fiscal.

El pasado martes 22, misteriosamente se hicieron “humo” los sobrinos del presidente Pedro Castillo, Fray Vásquez Castillo y Gian Marco Castillo Gómez así como el exsecretario presidencial, Bruno Pacheco, investigados por el caso Puente Tarata III.

Lo extraño es que el requerimiento de prisión preventiva solicitado por una fiscal anticorrupción, tardó seis días en ser aprobado por el juez Manuel Chuyo.

En ese lapso, los sobrinos del mandatario investigados por su presunta participación en el direccionamiento de la citada licitación millonaria en complicidad con el empresario Zamir Villaverde, de repente ya no estaban en donde agentes de la Dirección de Inteligencia y Dirección Anticorrupción los habían visto una semana antes. ¿Quién los alerta? La Policía asegura que “el soplo” no salió de esa institución.

¿Del Poder Judicial? ¿De la Fiscalía? ¿El Ministerio del Interior incluirá a los sobrinos y secretario presidencial en la lista del los más buscados, como lo solicita la Comisión de Fiscalización del Congreso?

Los exalcaldes de Huancayo y dirigentes de Perú Libre, Henry López Cantorín y Juan Carlos Quispe Ledesma, investigados como presuntos integrantes de “Los tiranos del centro”, también se encuentran en la clandestinidad.

Si el presidente Castillo realmente busca terminar con la crisis en el país mediante un mayor acercamiento a la población, no lo conseguirá con más populismo, ni presidiendo ceremonias de entrega de títulos de propiedad o lanzando discursos sindicalistas; sino absolviendo los cuestionamientos que pesan en su contra y sobre su gestión. Devolviendo la meritocracia a instituciones clave para recuperar la confianza de la inversión privada. Poniendo fin a los escándalos y a la inestabilidad que la ahuyentan.

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