Editorial: Cuidado con los efectos del clima

Editorial: Cuidado con los efectos del clima

De acuerdo con el Senamhi, el invierno que comienza hoy será el peor de los últimos 55 años. En la costa de la región se espera que las temperaturas caigan a los 13 grados como máximo, lo cual nos indica el grado de excepcionalidad climática al que se verá expuesta Piura y las ciudades costeras.

La pregunta es: ¿estamos preparados para un posible aumento de enfermedades respiratorias y, quizás, un inesperado brote de coronavirus?

En las últimas semanas hemos visto el progresivo desmantelamiento del sistema de contención contra la COVID-19: las villas han sido reducidas a unas cuántas camas y apenas uno o dos médicos e igual número de enfermeras, en la creencia de que la pandemia está contenida por la vacunación y por una aparente inmunidad colectiva tras dos años de azote, contagios e incontables fallecidos. Pero quizás nadie en el sector salud contó con las expectativas climáticas negativas que aumentan el riesgo de un repentino aumento de casos. Sin haber comenzado el invierno, ya hemos visto que la concurrencia a los hospitales y la demanda de servicios de salud ha comenzado a hacerse sentir. Actualmente hay 158.817 casos y seguimos en el tercer lugar de contagios a nivel nacional. El peligro de la COVID no ha desaparecido, como suponen algunos burócratas, y al mismo se le añaden los riesgos de las influenzas, las neumonías y otras dolencias.

Por parte del sector salud, del Estado, son evidentes los yerros en la estrategia, pero creemos que aún es posible corregir esto y reconducir la política sanitaria para evitar un nuevo copamiento de los hospitales. ¿Pero qué hay de la población, la misma que ya se relajó, que ya no usa mascarilla, que no guarda distancia social, que se expone de todas las formas posibles y atesta los centros comerciales como si hubiésemos retrocedido en el tiempo al 2019?

Si bien es cierto que hay una gran responsabilidad estatal en garantizar el adecuado funcionamiento de los servicios médicos, es también labor de la ciudadanía tomar conciencia de la actual situación del país y no “contribuir” a su colapso. Podemos ayudar de manera sencilla y eficaz lavándonos las manos, comprometiéndonos a respetar el distanciamiento social y, sobre todo, usando la mascarilla. Tenemos nuevamente por delante el reto de cuidarnos los unos a los otros.

 


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