Editorial: Bajar costos… y crear reglas simples y claras

Editorial: Bajar costos… y crear reglas simples y claras

Una estrategia de los gobiernos para captar mayor inversión es beneficiar a las empresas aligerando los costos de producción y de regalías; así, la actividad se convierte en más rentable y más deseable para los inversionistas, y -según esta óptica- también es beneficiosa para el país, que percibe dinero por autorizar la explotación de recursos naturales en su suelo.

Con ser inteligente, esta medida no puede ser la única. Más aún, no todo se trata de facilidades. Clarificar las reglas es, quizá, mucho más importante que aminorar costos.

Experiencias de países como Canadá, Suecia, Noruega, Suiza, Islandia y Luxemburgo nos muestran que es posible armonizar las actividades extractivas y el medio ambiente, así como dialogar con la población en términos sencillos que permitan a las grandes empresas obtener “licencia social” para trabajar. ¿Cómo se obtiene todo ello? Mediante una legislación que, sin ser abultada, sin convertirse en un texto de acceso solo para especializados, sepa hablar en una lingua franca a empresarios y a ciudadanos, que los primeros sepan sus derechos y sus deberes, y los segundos sepan cómo protegerse y contribuir a la llegada de las inversiones.

Cuando una legislación es clara, es mucho más fácil que el empresario confíe y decida invertir. Los costos en nuestro país podrán ser reducidos a cero, las regalías podrían no ser mayores al 5%, pero sin reglas exactas, sin paz política y sin educación en paradigmas modernos no hay inversión posible. Habremos depreciado tanto la actividad petrolera, por ejemplo, que se creará el efecto contrario: la desconfianza. Y habremos creado tantas normas intragables que se estimulará la ilegalidad.

COMPARTIR     Twittear Compartir