Piura se prepara para un ciclo de inversión sin precedentes. Con una cartera valorizada en USD 2279 millones, ProInversión impulsa seis proyectos estratégicos destinados a reducir brechas críticas de infraestructura y elevar la competitividad regional en los próximos años.
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Durante su participación en un evento empresarial en Piura, Juan Suito, asesor de la dirección ejecutiva de la agencia estatal, detalló el alcance de esta nueva etapa que coloca a la región entre las más dinámicas del país en materia de asociaciones público-privadas.
La lista incluye la operación y mantenimiento del Hospital de Apoyo II-2 de Sullana, dos proyectos clave del Plan de Transmisión Eléctrica 2025-2034, la carretera Buenos Aires–Canchaque–Huancabamba, la planta desaladora de Talara y el megaproyecto minero de Sechura (Fosfatos).
Cada uno responde a una necesidad distinta, aunque todos convergen en un objetivo: sostener un crecimiento económico que hoy depende de infraestructura resiliente, servicios eficientes y una articulación logística acorde al ritmo del mercado global.
Brecha estructural
Según Suito, el país enfrenta una brecha estructural acumulada durante décadas. No obstante, la combinación de nuevas normas de inversión, un Invierte.pe simplificado y la actualización del marco legal de APP permite acelerar los procesos.
La apuesta no pasa solo por ejecutar obras, sino por garantizar su funcionamiento continuo, evitando la deterioración prematura de activos financiados con recursos públicos.
Este enfoque explica el impulso a contratos de operación y mantenimiento, empezando por el hospital sullanero, cuya infraestructura fue levantada bajo el modelo de Reconstrucción con Cambios.
En ese sentido, ProInversión plantea asegurar servicios como mantenimiento electromecánico, alimentación, lavandería, vigilancia y, en algunos casos, atención clínica especializada. El objetivo es impedir que obras recientes pierdan operatividad por falta de gestión.
“Lo que queremos es que estas infraestructuras duren”, insistió Suito durante su exposición.
Suministro eléctrico
Otro frente crítico es el energético. Piura recibirá dos proyectos del Plan de Transmisión 2025-2034, orientados a robustecer la seguridad del suministro eléctrico y atender la demanda de nuevas industrias.
La región, junto al eje norte, se perfila como punto estratégico para el desarrollo minero, logístico y agroexportador, por lo que una red estable resulta indispensable.
La referencia histórica es clara: desde la reserva fría de Talara en 2010, la obra eléctrica más importante instalada en el departamento, la urgencia de ampliar la capacidad operativa no ha disminuido.
Componente vial
El componente vial no queda atrás. La carretera Buenos Aires–Canchaque tendrá una intervención integral, acompañada de la ampliación del tramo hacia Huancabamba. La vía es una arteria fundamental para la sierra piurana, productora de café, panela y frutales.
Su mejora permitirá conectar territorios aislados, reducir tiempos de traslado y fortalecer encadenamientos comerciales. Para Suito, este tipo de obras refleja cómo la inversión pública y privada influye directamente en la actividad productiva rural.
Desarrollo de fosfatos
En paralelo, Sechura recibirá una inversión de USD 2,157 millones para impulsar el desarrollo de fosfatos. Aunque es un proyecto de alcance nacional, sus impactos se concentrarán en el litoral piurano, donde la industria minera genera empleo, dinamiza servicios auxiliares y abre la puerta a una infraestructura portuaria de mayor capacidad.
El sexto proyecto es uno de los más esperados: la planta desaladora y la planta de tratamiento de aguas residuales de Talara. Con un valor estimado de USD 294 millones, la iniciativa busca garantizar agua para la ciudad y para la industria local, en un contexto donde la disponibilidad del recurso se vuelve cada vez más crítica. La ejecución de este tipo de obras apunta a resolver un problema estructural que limita la expansión urbana y compromete la salud pública.
Confianza empresarial
Para ProInversión, la ejecución simultánea de estos proyectos no solo atraerá capital privado, sino que permitirá elevar la confianza empresarial, un indicador que —según Suito— muestra mejoras consistentes en los últimos meses. La región, afirma, registra uno de los niveles de dinamismo más altos del país, impulsado por iniciativas previas como la concesión del aeropuerto, la IIRSA Norte, la reserva térmica de Talara o el Hospital de Essalud Piura.
La agencia sostiene que el desarrollo territorial de Piura depende de conectar mejor la región con el país y con los mercados internacionales. La estrategia incluye consolidar el eje logístico Paita-Tarapoto-selva, promover hidrovías eficientes y asegurar que toda nueva infraestructura incorpore estándares digitales y herramientas como BIM para monitoreo y trazabilidad. “La única manera de ser competitivos es reducir el costo logístico”, señaló Suito, al recordar que en el Perú este componente representa hasta el 40% del valor total de un producto, frente al 17% de Chile o el 7% de Estados Unidos.
Transformación
De esta manera, Piura ingresa a una fase de transformación profunda, sostenida por proyectos diversificados y una hoja de ruta que prioriza continuidad operativa, integración territorial y sostenibilidad. Si los cronogramas avanzan conforme a lo previsto, la región podría cerrar la década con infraestructura clave para su desarrollo y un portafolio de inversión que la coloca nuevamente en el mapa nacional.












