La Red de Estudios para el Desarrollo (Redes) identificó una contradicción en la dinámica de las exportaciones de minerales en el país. Mientras el valor de las exportaciones de minerales como el oro y el cobre lograron picos históricos de 61.800 millones de dólares, la producción formal de ambos metales se ha estancado.
En el caso del oro, la producción ha retrocedido en un 0.7% el año pasado en comparación al período anterior, mientras que la producción de cobre solo creció en un 1% a pesar de la demanda internacional por la transición energética.
Según Franco Saito, economista de la Red de Estudios para el Desarrollo (REDES), existen dos razones detrás de esta disyuntiva. La primera es el incremento sin precedentes de los precios de los minerales y la segunda es que no hay desarrollo de la minería formal a través de ampliación de las minas o explotación de nuevos yacimientos.
“El 2025 exportamos como nunca y se ha logrado un récord histórico de 62 mil millones de dólares, sin embargo eso ha sido más por un efecto de los precios internacionales del oro que es visto como un activo de refugio. Ante la inestabilidad del dólar, los inversionistas se han refugiado en el oro. Con el cobre hay algunos problemas operativos en algunas minas, pero el mundo sigue demandando más de lo que se produce por la transición energética hacia los vehículos eléctricos”, explicó a El Tiempo.
Menos producción
Pese a este escenario positivo para vender más, agrega Saito, la producción de ambos minerales se ha estancado por varios motivos.
“Si vemos la producción en toneladas, casi no hemos crecido , de hecho el oro retrocede el año pasado y el cobre solo crece en 1%. Detrás de ello hay dos motivos grandes, uno es que no hemos desarrollado grandes minas. Tenemos una cartera bastante amplia, pero no se ejecutan. Hay un tema de la tramitología importante con trámites extensos y no se cumple con lo que la ley manda”, manifiesta.
Saito agrega que de acuerdo a un análisis del Instituto Peruano de Economía (IPE), la explotación de una mina podría tardar en el país más de 60 años. “Los 62 años es un cálculo que hizo el IPE en que a partir del descubrimiento hasta el inicio de operaciones. Este tiempo es casi 4 veces lo que toma en el mundo”, afirmó.
Inestabilidad política
El otro problema, agrega el experto de Redes, es la inestabilidad política con los continuos cambios de ministros que provoca que los trámites regresen a fojas cero.
“El ministro de Energía y Minas no dura más de seis meses en promedio, con lo cual con cada ministro que entra hay renovación de viceministros y todos los procesos se vuelven a revisar y se inicia casi desde cero. Eso ha hecho también que la estrategia contra la minería ilegal se vea retrasada. La expansión de la minería ilegal no solo destruye la Amazonía sino que también ahuyenta la propia inversión formal”, comenta.







