En el marco del Día Nacional de las Trabajadoras y Trabajadores del Hogar, la Oficina de Normalización Previsional (ONP) informó que más de 73 700 trabajadoras del hogar en el país aseguran su futuro mediante su afiliación y aportes al Sistema Nacional de Pensiones (SNP), lo que representa un avance en la protección social de este sector.
Según cifras oficiales, la mayoría de aportantes son mujeres (65 047), frente a 8722 hombres, concentradas principalmente entre los 50 y 59 años, etapa clave para consolidar el acceso a una pensión y a servicios de salud.
Lima concentra el 65.88 % de las afiliadas, lo que evidencia un mayor nivel de conocimiento sobre derechos laborales y previsionales. Le siguen Loreto (6.10 %), Arequipa (5.79 %) y Lambayeque (2.56 %).
Durante el programa ONP en Línea, la secretaria general del Sindicato Nacional de Trabajadoras del Hogar del Perú, Paulina Luza, señaló que solo cerca del 50 % de trabajadoras conoce sus derechos. En ese contexto, la informalidad continúa siendo uno de los principales desafíos, limitando el acceso a beneficios y condiciones laborales adecuadas.
La legislación vigente establece la obligación de formalizar la relación laboral mediante contrato, garantizando derechos como gratificaciones, vacaciones, Compensación por Tiempo de Servicios (CTS), afiliación a un sistema de pensiones y cobertura de salud. Asimismo, señala que el 30 de marzo, día conmemorativo, es feriado no laborable y remunerado para este sector.
Acreditar al menos 10 años de aportes al SNP permite acceder a una pensión proporcional y a servicios de salud, fortaleciendo la calidad de vida y seguridad futura de las trabajadoras del hogar.
Salud y beneficios para empleadores
Para los empleadores, la formalización también implica beneficios: los aportes a EsSalud, equivalentes al 9 % de la remuneración, pueden deducirse como gasto en la declaración anual del Impuesto a la Renta, lo que contribuye a reducir la carga tributaria y promueve el cumplimiento de las obligaciones laborales.
La afiliación al SNP representa un paso hacia un sistema previsional más inclusivo, que reconoce el valor del trabajo del hogar en el país.







