El extitular del MEF, Luis Miguel Castilla, analiza el actual momento del país y cómo la crisis política frena el crecimiento del país y quita el foco sobre los temas importantes
– ¿Qué imagen proyecta el país con un cuarto presidente en cinco años?
Una imagen de disfuncionalidad política y una inestabilidad que refleja problemas de gobernabilidad y problemas de falta de idoneidad de los dirigentes que tenemos.
Por ahora eso ha tenido un efecto acotado en la economía y en los indicadores macroeconómicos; no ha habido una depreciación del tipo de cambio, ni ha habido un incremento significativo del resto del país, ni ha caído la bolsa.
Pero lo cierto es que esto tiene dos efectos (negativos).
– ¿Cuáles son?
Uno es que la altísima tasa de rotación de autoridades limita de decisiones […]. Con el cambio de presidentes hay varios traspasos de responsabilidades entre carteras, evaluar proyectos y contrataciones.
Por otro lado, es la imagen del país hacia afuera. Es muy difícil explicar estos cambios constantes y eso probablemente desaliente cierto tipo de inversiones extranjeras.
Creo que los nacionales y los que están acá ya han normalizado esto como parte de la realidad a operar en el Perú, pero a la postre esto se traduce en que la economía no se termina de materializar y crecer a una tasa de 3% en lugar de crecer una tasa mucho mayor consistente con un entorno internacional positivo como el que vivimos.
– ¿A qué tasa podríamos crecer si hubiera estabilidad política?
Si uno hace un símil de la época cuando teníamos buenos términos de intercambio mucho más elevados con el precio del cobre y el oro, que en aquel momento no estaba tan alto como ahora, crecíamos un 6%.
– ¿Qué piensa de este nuevo gabinete ministerial?
Se está privilegiando la continuidad de ministerios claves como Economía y Finanzas que además nos interesan como el viceministro [antes ministro]. Lo que sí me preocupa son dos cosas. Una es la forma cómo se han dado estos cambios.
Habiéndose anunciado una primera instancia, en menos de 24 horas cambió la figura. Es un nivel de improvisación que nunca hemos visto en el país y eso no ayuda. Creo que debería haber un deslinde de los partidos políticos que condujeron a la censura de este gabinete.
– ¿Un gobierno de Perú Libre es peligroso para la estabilidad fiscal?
[…] no tanto porque no hay tiempo y finalmente el Congreso puede censurar a esta mesa directiva si es que hay excesos.
Lo que puede haber más es un retroceso en temas como la reestructuración de Petroperú, lo cual sería un problema porque obviamente cuando hay voluntad de liderar con ese problema.
– ¿Tiene esperanza de que con las elecciones se pueda paliar esta crisis?
Ojalá, porque no podemos seguir en esta situación de una eterna crisis. Esta crisis, pero va a depender de cuán fragmentado acabe siendo el Congreso.
El rol del Senado va a ser clave. La forma en que se va a elegir va a abonar a que haya menos fragmentación.
Estamos en un país polarizado, incluso la derecha está sumamente dividida. Honestamente espero que el Senado juegue un rol más efectivo y que le dé más estabilidad al país.
– Desde Videnza ¿qué propuestas hacen para la gobernabilidad del país?
[…] Hemos planteado 14 ámbitos donde se debería hacer en el corto plazo, los primeros 100 días, al año y a los cinco años en temas tan importantes como la reforma del sector público.
– ¿Cuáles deberían ser las prioridades del nuevo gobierno?
[…] Una es lidiar con la crisis de inseguridad, que es lo que más aqueja a los peruanos.
Muy vinculado a ello tiene que ver con lidiar con las economías ilícitas, especialmente la minería ilegal que está creando nichos de muy pruriginosos y la proliferación de zonas liberadas.
Un segundo bloque es una agenda para formalizar la economía. Tenemos una economía persistentemente informal y para ello se requiere simplificar, bajar los costos de la formalidad por un lado y mejorar la contratación ser formal.











