El agroindustrial peruano atraviesa una situación compleja por los efectos del clima. Mario Salazar, titular del Comité de Agroindustrias de la Asociación de Exportadores (ADEX), señaló que las lluvias en el norte y las temperaturas atípicas amenazan tanto la campaña vigente como la futura floración de cultivos clave como mango, palta y arándano.
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La recolección de mango está en una etapa decisiva en Piura, Lambayeque y Casma. Las precipitaciones deterioran la apariencia del fruto, lo que dificulta su envío como producto fresco a mercados exigentes como Europa o Estados Unidos. Al mancharse, el mango pierde calidad para exportación y termina destinándose a procesamiento industrial —pulpa o congelado—, donde obtiene un menor precio.
Aún queda por cosechar cerca del 20 % de la producción y, si continúan las lluvias, entre el 10 % y el 15 % del volumen destinado al mercado fresco podría perderse. Sin embargo, se destaca como ventaja la capacidad de procesamiento desarrollada en los últimos 15 años, que permite aprovechar la fruta afectada.
La palta, en la que Perú ocupa el segundo lugar mundial como exportador, también se ve perjudicada por el exceso de agua, que retrasa el nivel de maduración requerido para el embarque. Esto aplaza las cosechas previstas para marzo y golpea el flujo de caja de los productores.
En cuanto al arándano, cuya campaña empieza en abril, la humedad elevada podría alterar su textura característica, haciéndolo más blando si las lluvias son intensas.
La preocupación no se limita a lo inmediato. Para que el mango y otros cultivos florezcan adecuadamente hacia fin de año, requieren un invierno frío. Salazar recordó que hace tres años la producción cayó 70 % por un invierno cálido que impidió la floración, y advirtió que el calor persistente podría volver a afectar los rendimientos.
También cuestionó la falta de medidas preventivas y las deficiencias en infraestructura vial y de riego. A casi una década del fenómeno de El Niño de 2017, persisten puentes provisionales y canales dañados en el norte, lo que eleva costos y reduce competitividad frente a países como Egipto o Vietnam, cuyos productos pueden ser entre 30 y 40 centavos más baratos. Ante este panorama, ADEX pide estabilidad en los equipos técnicos del Ejecutivo para asegurar continuidad en la prevención y el desarrollo agrario.












