La economía peruana inició el 2026 con un desempeño por encima de lo previsto, impulsada por sectores clave y un entorno internacional que, pese a la volatilidad, sigue favoreciendo a las exportaciones. En los dos primeros meses del año, el crecimiento acumulado refleja una tendencia positiva que ha despertado expectativas entre analistas, quienes identifican a las exportaciones y la inversión en infraestructura como los principales motores del dinamismo económico.
Según cifras oficiales, el país creció 3.5% en enero y 3.68% en febrero respecto a los mismos meses del año anterior, acumulando 23 meses consecutivos de expansión. Este comportamiento confirma la resiliencia de la economía, incluso en un contexto marcado por factores políticos y externos.
¿Qué sectores impulsan el crecimiento de la economía peruana?
El avance registrado en febrero estuvo liderado por actividades vinculadas a la demanda interna. El sector Construcción creció 8.9%, seguido por Comercio (6.1%), Alojamiento y Restaurantes (7.2%), Servicios (3%) y Manufactura no primaria (3.6%).
Estos resultados evidencian una recuperación progresiva del consumo y de la inversión, factores fundamentales para sostener el crecimiento de la economía. La expansión del sector construcción, en particular, está estrechamente relacionada con la ejecución de obras públicas y proyectos de infraestructura a nivel regional y local.
En paralelo, el dinamismo del comercio y los servicios refleja una mejora en la capacidad de gasto de los hogares, en un entorno de inflación más controlada.
Exportaciones: el motor externo de la economía
Uno de los pilares más importantes del crecimiento proyectado para este año es el sector exportador. El Banco Central de Reserva estima que las exportaciones alcanzarían los 112,290 millones de dólares en 2026, superando ampliamente los niveles registrados en años anteriores.
El incremento responde, en gran medida, a los altos precios internacionales de los minerales, impulsados por la demanda global de sectores tecnológicos y energéticos. Asimismo, el oro continúa siendo un activo refugio en un escenario geopolítico complejo.
En este contexto, los términos de intercambio alcanzarían niveles históricos, favoreciendo el ingreso de divisas y fortaleciendo la balanza comercial. Se proyecta incluso que el superávit comercial supere los 44,000 millones de dólares este año.
Este escenario posiciona a las exportaciones como un factor clave para sostener el crecimiento de la economía, especialmente en un país con alta dependencia de los recursos naturales.
Infraestructura y gasto público: impulso desde las regiones
Otro componente determinante es la inversión pública, especialmente en infraestructura. Gobiernos regionales y locales vienen incrementando la ejecución de obras vinculadas a transporte, saneamiento y reconstrucción.
Este impulso no solo dinamiza la actividad económica, sino que también contribuye a cerrar brechas estructurales y mejorar la competitividad del país. Proyectos portuarios, carreteras y asociaciones público-privadas forman parte de esta estrategia de desarrollo.
La inversión en infraestructura concesionada superaría los 1,300 millones de dólares en 2026, consolidando tres años consecutivos por encima de los 1,000 millones. Esta tendencia refuerza el papel del Estado como catalizador del crecimiento de la economía.
Factores externos e incertidumbre política: riesgos para la economía
Pese al panorama favorable, existen riesgos que podrían afectar el desempeño económico. Entre ellos destacan las tensiones geopolíticas en el Oriente Medio, que han elevado el precio del petróleo, así como la volatilidad del tipo de cambio y la inflación global.
Estos factores podrían presionar las decisiones del Banco Central de Reserva en materia de política monetaria, encareciendo el crédito y afectando el consumo y la inversión.
En el ámbito interno, el contexto electoral genera incertidumbre sobre las políticas económicas que implementará el próximo gobierno. Esta situación puede retrasar decisiones de inversión privada, impactando directamente en la confianza empresarial.
Además, fenómenos climáticos como El Niño representan un riesgo latente para sectores productivos clave, especialmente en regiones vulnerables.
Proyecciones: ¿cuánto crecerá la economía peruana en 2026?
Las estimaciones de crecimiento para este año se mantienen moderadas, pero positivas. Diversos analistas proyectan que la economía peruana crecerá entre 2.5% y 3.2% en un escenario base, mientras que algunas entidades financieras ubican la expansión en torno al 2.9%.
Estas cifras reflejan un equilibrio entre los factores positivos, como el auge exportador y la inversión pública, y los riesgos asociados al entorno político y externo.
Asimismo, se espera que la inflación se mantenga dentro del rango meta y que el tipo de cambio presente una relativa estabilidad, con una ligera tendencia a la depreciación.
¿Qué se necesita para sostener el crecimiento de la economía?
Especialistas coinciden en que el principal desafío es fortalecer la inversión privada, considerada el motor central del crecimiento económico. Para ello, resulta clave generar confianza, estabilidad jurídica y reglas claras para los inversionistas.
También se plantea la necesidad de impulsar reformas estructurales orientadas a mejorar la calidad del gasto público, reducir la burocracia y destrabar proyectos estratégicos, especialmente en minería e infraestructura.
La promoción de asociaciones público-privadas, la formalización laboral y la digitalización de las pequeñas y medianas empresas son otros elementos fundamentales para consolidar el desarrollo de la economía.
¿Por qué la inversión privada es clave para la economía?
La inversión privada no solo genera empleo, sino que también impulsa el consumo y la innovación. Su dinamismo tiene un efecto multiplicador en distintos sectores productivos, lo que la convierte en un componente esencial para el crecimiento sostenido.
¿Cómo influyen las exportaciones en la economía peruana?
Las exportaciones permiten el ingreso de divisas, fortalecen la balanza comercial y generan recursos fiscales a través de la recaudación tributaria. En el caso peruano, su impacto es aún mayor debido al peso del sector minero en la estructura productiva.
¿Qué papel cumple la infraestructura en el desarrollo económico?
La infraestructura mejora la conectividad, reduce costos logísticos y facilita el comercio interno y externo. Además, promueve la integración territorial y eleva la productividad, factores clave para el crecimiento de largo plazo.











