La delincuencia en el Perú no solo afecta la seguridad de los ciudadanos, sino que también tiene un impacto económico significativo. Según la economista Mónica Muñoz-Nájar, de la Red de Estudios para el Desarrollo (REDES), las pérdidas ocasionadas por la criminalidad ascienden hasta S/ 30 mil millones anuales, lo que representa un grave obstáculo para el desarrollo del país.
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“Además de la pérdida de bienestar y vidas, el costo económico también se genera y se estima en hasta 30 mil millones de soles al año. Hablamos de negocios que deben cerrar, menor acceso a educación y salud e incluso pérdida de empleos”, explicó la especialista.
Medidas insuficientes
El Gobierno ha implementado estados de emergencia en diversas regiones para frenar la delincuencia, pero los resultados han sido limitados y temporales, advierte Muñoz-Nájar. Si bien estas medidas pueden reducir delitos como robos y asaltos, no logran frenar la extorsión ni el sicariato. Además, generan el denominado «efecto globo», en el que la criminalidad simplemente se desplaza a otras zonas en lugar de ser erradicada.
“El elemento criminal busca otras formas de seguir desarrollando su actividad. Además, se ha demostrado que los estados de emergencia no siempre generan una mayor sensación de seguridad en la población», señaló la economista.
La inseguridad afecta no solo a los ciudadanos, sino también a la estabilidad económica del país. Pequeñas y medianas empresas (pymes) han tenido que cerrar debido a la extorsión y la falta de garantías para operar. Además, la presencia de crimen organizado impide el acceso a servicios básicos como salud y educación, afectando especialmente a las poblaciones más vulnerables.
Alternativas para combatir la delincuencia
Expertos coinciden en que el país debe mirar experiencias internacionales para encontrar soluciones más efectivas. En Colombia y México, por ejemplo, se ha implementado el uso de inteligencia artificial y análisis de datos para fortalecer la lucha contra el crimen.
Muñoz-Nájar enfatiza la importancia de la interconexión entre la Policía, la Fiscalía y el sistema judicial, para mejorar la identificación de patrones delictivos y permitir respuestas más rápidas y efectivas.
Mientras tanto, la inseguridad sigue siendo una de las principales preocupaciones de los peruanos, y la urgencia de implementar estrategias innovadoras y sostenibles se hace cada vez más evidente.












