La guerra en el Medio Oriente sigue trayendo consecuencias negativas para la economía familiar en el país. El alza del barril de petróleo, por una menor oferta mundial, eleva el precio de los combustibles y a su vez esto genera un efecto dominó sobre el costo de los alimentos y otros productos.
Para los analistas consultados, el verdadero problema no es ahora sino el futuro incierto con escenarios impensables como pasar de 100 a 200 dólares por costo del barril de crudo o pagar 30 soles por galón de diesel.
“Todo depende de qué ocurra en Medio Oriente. Trump dijo que si no aceptaban sus condiciones, se iba a despertar el infierno. Ojalá y eso no se cumpla, porque eso significaría un precio del barril por las nubes. Si se logra la paz, que es improbable, ahí sería la situación diferente, pero está más cerca que se compliquen más las acciones bélicas. Ya no digo ningún valor [del barril] porque puede llegar a ser una cosa nunca antes vista”, declaró a El Tiempo, el exviceministro de Energía, Pedro Gamio.
Al cierre de edición, Petroperú informó a sus principales clientes en Piura sobre restricciones en el abastecimiento. A la vez, las estaciones de servicio amanecieron con un nuevo incremento de S/1.00 por galón de diesel y S/0.40 en las gasolinas.
Al mismo tiempo, el presidente de EE.UU, Donald Trump anunció una tregua de dos semanas para que Irán permita la reapertura del estrecho Ormuz, una de las principales rutas comerciales del crudo en el mundo.
Impacto
Sobre el tema, la economista senior del Instituto Peruno de Economía (IPE), Stephani Maita, explicó que el alza de los combustibles tiene un impacto directo en la canasta familiar.
“El alza del precio de los combustibles tiene varios mecanismos de transmisión en la economía en la medida en que se utiliza en casi todos los sectores. Los que se sienten más cercanos al consumidor promedio, son el costo de pasajes y el precio de los alimentos. Hay algunos productos que se producen en la sierra y son transportados hacia la costa y sus grandes centros de consumo como Lima o Piura. […] Este periodo de alza que tiene como raíz el mercado internacional, se viene sintiendo a través de estos canales y en la medida que continúe o empeore de ser el caso, se va a continuar sintiendo en el corto plazo”, manifestó la especialista para El Tiempo.
De este modo el costo de vida de la población se ha encarecido en un corto periodo. De hecho, a nivel nacional, el Índice de Precios al Consumidor (IPC) subió 2,13% en marzo. Algo pocas veces visto en un solo mes.
Población
Maita agrega que el golpe se siente en mayor medida en los hogares de menores ingresos porque deben destinar más dinero para comprar alimentos y sus pasajes.
“Principalmente, son aquellos hogares más vulnerables y de menores ingresos porque destinan una mayor proporción del total de sus ingresos a cubrir necesidades básicas como alimentos y transporte. […] Vimos lo mismo cuando ocurrió la guerra de Rusia y Ucrania. Fueron estos segmentos de la población los que sufrieron las mayores presiones o dificultades y también tuvo ello un impacto en el incremento de la pobreza”, manifestó.
¿Qué hace el gobierno?
Frente a esta crisis de los combustibles, surge la pregunta: ¿qué puede hacer el gobierno? Cabe indicar que en anteriores crisis siempre se hablaba del uso del Fondo de Estabilización. Sin embargo, a la fecha este ya no se usa.
“Actualmente, el fondo cubre un solo insumo que es el petróleo industrial para generación en sistemas aislados como en Iquitos para la generación eléctrica. El MEF no ha dado ningún mensaje en torno a si se podría incluir nuevamente algún combustible como el GLP o el diésel, como sí se hizo en otros periodos. El año pasado Osinergmin informó que tres de los agentes más grandes del mercado local (Petroperú, Pluspetrol y Repsol) se retiraron del fondo debido a retrasos en el pago de las compensaciones que realiza el fondo a los agentes para buscar reducir la volatilidad de precios”, indicó.
Sin capacidad
Sin estos agentes, agrega Maita, se reduce aún más la capacidad del fondo para transmitir sus beneficios.
“Debido a fallas en su diseño, el fondo tiene limitaciones en su alcance. Tenemos un mercado altamente informal que no permite transmitir por completo los beneficios que genera [el fondo]. Además es altamente costoso; en los casi 21 años de existencia, el fondo ha costado cerca de 18 mil millones de soles, de los cuales, casi 17 mil fueron financiados por el MEF, con lo cual deja de ser una herramienta autosostenible y tiene un elevado costo fiscal”, comentó.
En cambio, desde el IPE se proponen otro tipo de mecanismos para aliviar el impacto de la crisis en los sectores más vulnerables, tales como medidas focalizadas.
“Deberían emplearse medidas focalizadas en atender a los hogares más vulnerables y de menores recursos, que son finalmente los que sufren en mayor medida los impactos de estos periodos de precios altos. Un paso importante que sí se dio desde el gobierno es el incremento del valor del vale por GLP que es un mecanismo que busca reducir el costo del balón de 10 kilos”, expresó la economista del IPE.











