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Editorial: Se debe garantizar salud mental de escolares

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Editorial: Se debe garantizar salud mental de escolares
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La historia de Drayke, el niño de 12 años que se suicidó por sufrir bullying en su colegio de Estados Unidos, volvió a poner sobre la mesa un gravísimo pero silencioso problema social que podría empeorar si sigue siendo ignorado por las políticas del sector educación. Aunque este mal se ha incrementado con la pandemia en el Perú, sigue siendo un tema tabú. A siete semanas del inicio de clases presenciales, según Defensoría del Pueblo, en Piura aún no están garantizadas las condiciones del 100% de instituciones educativas para un retorno seguro a las aulas. Si esto es así, es aún más incierto cómo se dará soporte emocional a los niños y niñas que han perdido a un familiar, sus padres están desempleados, o no se recuperan de las secuelas del aislamiento; a fin de prevenir no solo las decisiones funestas sino diversas enfermedades mentales agudizadas en dos años de emergencia sanitaria. El incremento de las consultas sicológicas y siquiátricas es una clarinada de alerta que debería motivar un urgente debate por parte de las autoridades educativas, sanitarias, colegios y representantes de las Apafas. Pero no ocurre así. En la mayoría de familias se cree erróneamente que es mejor ignorar el problema, hacer como si no pasara nada. Otras veces se piensa que el suicidio de un niño no puede ser posible, pero hechos como el descrito demuestran que están creciendo de forma alarmante. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), en el mundo cada 40 segundos se suicida una persona, siendo en su mayoría jóvenes entre los 15 y 29 años. En nuestro país EsSalud ha informado que durante la pandemia el porcentaje de niños y adolescentes deprimidos que necesitaron hospitalización aumentó en 50%. La primera forma de prevención sigue siendo el apoyo familiar. Es de importancia vital que los padres estén atentos para identificar oportunamente en las conductas de sus niños síntomas depresivos (miedo exagerado, sueño excesivo, inapetencia, actos suicidas, aislamiento, etc.) y determinar algún factor de riesgo, para comunicarlo a la escuela a fin de evitar que la depresión o ansiedad se agrave. Cuando vuelvan a las aulas, las medidas aplicadas a los escolares por los maestros y/o especialistas serán de gran ayuda. Sin embargo, no se debe perder de vista que lo más importante es el soporte emocional familiar al menos en los primeros meses luego de diagnosticado el problema.
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