Cuatro mil damnificados viven en la incertidumbre

Cuatro mil damnificados viven en la incertidumbre

Han pasado 22 días desde que la furia del río arrasó con varios pueblos de Cura Mori, pero las lágrimas todavía surcan los rostros de los damnificados quienes ahora viven peor que antes, sin un techo, sin agua, sin luz, sin trabajo, pero con los mismos sueños. Son cuatro mil personas que sobreviven en condiciones precarias, luchando contra el desierto y la indiferencia de sus autoridades.

El desierto, ubicado a lo largo de la carretera Piura-Chiclayo, ha sido tomado por los damnificados que el 27 de marzo salieron con lo poco que pudieron rescatar, sus hijos, algunos animales y un poco de ropa. El resto se lo llevó el río.

Sin embargo, ahora viven en condiciones infrahumanas. Se cobijan bajo una carpa, pero el calor es tanto al mediodía que deben salir a la intemperie para no morir asfixiados. Por la noche la situación cambia radicalmente, pues el frío cala en sus huesos. A pesar de todo, ellos tratan de seguir con su vida normal.

 

Los terrenos

No obstante, la mayor preocupación de estas 4 mil personas es permanecer en el terreno donde hoy viven, pues ya han sufrido intentos de desalojo. Al parecer, esta zona desértica ya tendría propietarios. El asesor legal de la Comunidad Campesina de Catacaos, Antero Juárez, explicó a El Tiempo que estos terrenos están en litigio con once empresas desde el 2015, debido a que fueron vendidos “de mala manera” por un exdirectivo.

Aseguró que el problema es solo para el sector de Cura Mori, pues en el caso de San Pablo -donde hay al menos 3 mil damnificados del distrito de Catacaos– ya empezaron a entregar certificados de posesión, para que las municipalidades empiecen a invertir en dicho lugar.

 

Autoridades comprometidas

Ante toda esta problemática, los damnificados de Cura Mori decidieron bloquear la via Piura-Chiclayo por varias horas, para exigir a las autoridades mejores condiciones de vida. Su medida tuvo eco y de inmediato llegaron al lugar el gobernador regional, Reynaldo Hilbck; el alcalde de Piura, Oscar Miranda; y el representante de la Defensoría del Pueblo, César Orrego Azula.

El gobernador regional, reconoció que la población vive en condiciones infrahumanas. Por ese motivo se comprometió a gestionar un kilómetro de cañerías ante el ministro de Vivienda, para que puedan abastecerse de agua.

El alcalde provincial de Piura dispuso que un equipo técnico de la comuna inicie los trabajos de saneamiento del terreno ubicado en el kilómetro 980 de la Panamericana Norte.

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