Editorial: ¿A dónde se fue el oxígeno?

Editorial: ¿A dónde se fue el oxígeno?

La sociedad civil, representada por un sector de la Iglesia católica -que ha demostrado ser más eficiente en Piura que las propias autoridades durante la pandemia- exige al gobernador, también, una explicación sobre el destino de los más de 2.400 balones de oxígeno del inventario de la planta de producción de Sullana, de los cuales no hay noticia alguna, salvo la sospecha de su malversación para beneficiar una campaña electoral.

Sería penoso que se comprobara esto, que en Piura la vida de una persona vale menos que un voto. Esta perversión de la competencia electoral no puede ser tolerada. En ese sentido, nos unimos a los representantes de la Iglesia en su invocación a la autoridad política máxima de la región para que dé respuestas claras a la ciudadanía. Así también, es necesario que otras entidades, como la Contraloría, intervengan y ayuden a entender qué pasó realmente, a dónde fueron a parar esos balones que podrían servir para salvar la vida de un compatriota.

En el actual escenario, sabemos que no podemos bajar la guardia, que debemos seguir resistiendo mientras dure la emergencia, que hay medidas de precaución que podemos aplicar para poner una pared al coronavirus; pero necesitamos también de la actuación política clara de nuestros gobernantes.

Necesitamos que digan la verdad sobre esta situación y sobre tantas otras en que se ha visto comprometida la credibilidad de varios funcionarios o sus allegados. Este pedido no es excesivo, si se entiende que el ejercicio del poder debe ser un servicio y no una simple prerrogativa o un privilegio obtenido a costa de los ciudadanos.

“¿Dónde está el oxígeno?”, es la pregunta que se hace el padre Luis Arrasco y es la pregunta que hacemos todos al gobernador Servando García. Alguien tiene que responder por la distribución de este insumo en un momento particularmente difícil para muchas familias. No se puede jugar con la salud, no se puede obtener beneficios a costa de la vida ajena; esperamos que esto no haya ocurrido y que los más de 2.400 balones de oxígeno hayan tenido un buen destino, explicable y justificado.

También es importante que los políticos o contendores electorales presuntamente involucrados den una respuesta satisfactoria.

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