¿Cómo le dices a un niño que tiene VIH?

¿Cómo le dices a un niño que tiene VIH?

Con los avances de la ciencia es posible que una persona con VIH tenga una larga vida si continua con un tratamiento. Podemos estar en un lugar lleno de personas y nunca sabríamos quien tiene la enfermedad, ellos pueden llevar una vida normal. La ciencia ha avanzado pero la sociedad no, las personas con VIH aún se enfrentan a la discriminación y al rechazo.

Por mucho tiempo tener VIH  era una sentencia de muerte.

La ONU reportó que en el 37,9 millones de personas padecían VIH, en Piura, el diagnostico de casos de VIH en el 2017 fueron 193 casos, 248 en el 2018 y hasta octubre de este año se han reportado 318 casos, según información de Diresa.

El sub director de la Diresa, Cesar Guerrero, apuntó que el aumento de las personas de esta enfermedad, se debe al método de trabajo de la institución, se enfocan en realizar trabajo de campo en las noches en lugares donde se encuentran los grupos de riesgo para realizar el tamizaje.

“Con estos trabajos se nos ha permitido realizar un diagnóstico temprano y no esperar que las personas vengan al hospital” afirma Guerrero.

Si bien en la región el 96% de casos se ha transmitido por relaciones sexuales, hay un 7% que corresponde a los contagiados por nacimiento.

¿Qué sucede con los niños que nacen con la enfermedad?

Unidos por la vida

El peso de esta noticia lo cambia todo en la vida de las personas. Adultos y adolescentes no saben qué hacer o a quién recurrir cuando reciben el diagnóstico, pero ¿Cómo le dices a un niño que tiene VIH cuando aún se cree que tener esta enfermedad  es una condena?

Desde hace 23 años, Asociación por la vida, viene trabajando con familias cuyos integrantes tienen VIH, se enfocan en realizar acompañamiento psicológico.

Juana Palacios, directora de la asociación, cuenta que la iniciativa nació con la finalidad de ayudar a todas las personas con VIH, en especial a los niños.

Desde su creación Asociación por la vida ha recibido múltiples casos de niños con VIH, algunos son referidos por los hospitales o el poder judicial, por ello desde muy pequeños se enfocan en educar.

“Con los niños trabajamos sesiones en dónde les explicamos algunos aspectos de la enfermedad, mientras progresan las sesiones nos enfocamos en la parte psicoeducativa y de resiliencia” explica la directora.

Resiliencia es capacidad que tiene una persona para superar circunstancias traumáticas, no hay nada más duro que contarle a un niño que tienen VIH.

Imagina que te piden escribirle una carta a una persona con VIH, y te esfuerzas en escribirle que las cosas van a ir bien, que no le pasará nada si toma su medicina, que sus sueños no se acabarán porque está enfermo y muchas palabras de consuelo.

Imagina que esa carta, la que escribirse con mucho cariño, regresa a ti, que ese amigo eres tú.

“Los niños que han recibido las sesiones lo terminan asimilando y aprenden más sobre la enfermedad, ellos crecen sabiendo que tener VIH no es un impedimento para vivir”.

El silencio mata

A causa de la desinformación muchas personas han sufrido en silencio este proceso. No te contagias de VIH por abrazar a alguien, dar un beso o compartir los mismos alimentos.

El VIH se transmite por tener relaciones sexuales sin protección, por medio de transfusiones de sangre, las madres lo transmiten en el parto y en el amamantamiento.

No todos los niños tienen la posibilidad de descubrir la enfermedad con todo este apoyo. La estigmatización en Piura es un silencio incómodo, el principal culpable es la desinformación.

Palacios cuenta que muchas de las familias que reciben el acompañamiento no desean que sus familiares se enteren, tienen miedo. Conllevan esta enfermedad con culpa, cuando no debería ser así.

La educación como arma

La situación con los jóvenes es diferente.

“Hay un alto número de jóvenes con esta enfermedad, muchos de ellos han manifestado su intención de suicidarse, no saben como decirle a sus familiares y esconden su medicina” lamenta la especialista.

La desinformación por esta enfermedad solo trae más sufrimiento, todos los tabúes que se han creado alrededor del VIH dificultan el trabajo de los psicólogos, porque una persona portadora del virus puede llevar una vida normal.

Asociación por la Vida realiza un arduo trabajo para que las familias reciban el acompañamiento psicológico, no dejen los tratamientos y continúen con su vida con total normalidad.

Actualmente trabajan con 80 familias, estas reciben una canasta de alimentos, un suplemento nutricional como la leche en polvo, y el acompañamiento formativo y psicológico. Tener una mano amiga para afrontar una difícil situación marca la diferencia.

Ayudamos a ayudar

No solo trabajan con niños y adolescentes, las gestantes también reciben el apoyo, con una buena orientación sus hijos pueden nacer sin la enfermedad.

Para la directora de la asociación el aumento de casos es alarmante, según las cifras de la asociación desde hace dos años no recibían ningún caso, sin embargo en el 2019 llegaron 4 niños niños.

“Tenemos 42 niños en toda la región, en Piura, Sullana, Talara y el bajo Piura, afortunadamente todos los niños asisten al colegio, esa es nuestra gran preocupación”

Asociación por la vida se mantiene gracias al esfuerzo del equipo de trabajo, además ellos necesitan el apoyo de voluntarios para algunas de sus actividades. Las puertas están abiertas para quienes quieran colaborar con esta labor social.

No solo acompañan a las familias, también tienen un gran compromiso con la sociedad, acuden a colegios e institutos a dictar charlas sobre la prevención de las enfermedades de transmisión sexual, la educación es su arma.

Y regresamos al problema, la desinformación.

“Si queremos reducir los casos de VIH y la estigmatización las autoridades e instituciones deberían comprometerse para difundir campañas de concientización y prevención en los colegios, en los institutos, el tema no tiene que ser un secreto, y deben educar todo el año no solo en una fecha” apunta Palacios.

Tenemos una tarea pendiente.

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