Cómo alimentar una amistad

Cómo alimentar una amistad

Hacer amigos en la adultez es un negocio aparte. Si bien los amigos de infancia son insustituibles y hasta se pueden guardar “en hibernación”, cuando resurgen son siempre bienvenidos. En cambio, la amistad en madurez es otra cosa, pues resulta de circunstancias como las aventuras turísticas, los proyectos conjuntos de trabajo, algún taller, maestría o algún deporte; ocasiones que sirven para generar lazos, conocer mejor a las personas y permitir que la empatía aflore naturalmente

William K. Rawlins, profesor de Comunicaciones en la Universidad de Ohio, postula que la amistad es, ante todo, flexible, que debemos buscar sus orígenes y pensar en cómo fue que conocimos a nuestros amigos favoritos. Rawlins puntualiza: “las amistades son siempre alrededor de algo” y añade: “Las pasiones comunes ayudan a la gente a crear lazos personales y tienden puentes entre diferentes edades y experiencias de vida”. El mejor consejo es: sea cual sea la actividad en que nos involucremos, alguien más estará ahí también; en consecuencia, dejemos que sea nuestra pasión la que nos guíe hacia la gente.

Janice McCabe, profesora de Sociología e investigadora de la amistad en el Colegio Dartmouth, recomienda que cuando encontremos a un amigo potencial lo invitemos a hacer algo juntos. Por supuesto, se puede recibir un “no” por respuesta pero si la persona acepta, podría ser el comienzo de una estimulante y fructífera relación.

El proceso puede tomar tiempo, pues no cualquiera está dispuesto a hacer el esfuerzo necesario para ser un buen amigo. Esta situación es razón suficiente para alimentar las amistades actuales. McCabe aconseja programar una llamada telefónica semanal. Suena a romper esquemas, pero para un adulto es fácil olvidar de hacerse un tiempo para estas llamadas.

Recíprocamente, cuando un amigo nos llama debemos siempre recordar decirle lo mucho que significa para nosotros su llamada. Nunca es tarde para ser un buen amigo. El esfuerzo invertido en la amistad -sea nueva o antigua- valdrá la pena para la salud y la felicidad.


Escrito por: Joaquín Schwalb Helguero
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Joaquín Schwalb Helguero

Joaquín Schwalb Helguero

Colaborador de El Tiempo.