¿Castillo el incendiario?

¿Castillo el incendiario?

Es claro que el presidente Pedro Castillo no tiene capacidad de oratoria ni mucho menos practica el arte de la política, de allí que confunde reiteradamente y con terquedad exasperante un mensaje presidencial con una diatriba sindical incendiaria; el típico discurso plañidero al cual le ha agregado una peligrosa dosis de división entre peruanos.

En su última visita a Puno lanzó arengas y fuego hacia la muchedumbre que se había reunido para escucharlo, incitándolos al odio hacia los “pitucos que viven en Miraflores o San Isidro”. Según el análisis de los sicólogos, es el típico resentimiento social que aflora y que en vez de unir alienta la lucha de clases, discriminación y odio entre los peruanos.

Castillo es tan obtuso que hasta ahora no se da cuenta que ya es presidente y que su función principal, además de gobernar, es unir a los peruanos, no que los divida entre ricos y pobres o andinos y costeños. Salvo que lo haga adrede, para dividir y así sumar adeptos que lo apoyen a salvar su pellejo de las diversas investigaciones sobre corrupción o de una probable vacancia presidencial.


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Escrito por: José Neyra Moncada
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José Neyra Moncada

José Neyra Moncada

Director de El Tiempo.