Cambio de enfoque: Manejo civilizado (II)

Cambio de enfoque: Manejo civilizado (II)

Concluyendo nuestra nota, enfatizando el problema principal del caos vehicular en la mala actitud e inexistente civismo de los conductores, podemos citar cuatro posibles causas:

Ignorancia: Desconocimiento de las reglas, sea porque no se aprendieron o porque no interesan. El origen está en la mala educación básica del hogar y la escuela. También hay una cuota de ignorancia del más elemental sentido común y de las reglas de convivencia en sociedad.

Apuro: Todos estamos apurados y queremos hacer prevalecer nuestro apremio sobre el de los conductores vecinos. El apuro genera imprudencia y propicia accidentes, sea por exceso de velocidad o nerviosismo. La raíz del problema es la mala actitud y una grave falta de cultura de planeamiento. Es necesario prevenir el salir a tiempo de un lugar y llegar a otro con cierta holgura ejercitando la puntualidad.

Insolencia. Es una deplorable actitud de vulgaridad, rudeza y atropello, reflejo de lo que ocurre en sus interacciones sociales, que se tipifica en el machismo ramplón y autoritario de nuestros pobladores, réplica de una actitud de cavernícolas manifiesta en sus hogares.

Egoísmo. Es el individualismo grosero, es el “yo primero” que se antepone al derecho de los demás bloqueando el paso en las arterias o “metiendo el carro” sin pensar en ceder el paso a los demás civilizadamente.

La educación vial es pensar en el otro. Todas las normas de educación tienen esa orientación. Es tan simple de entender como difícil de lograr, pues implica un cambio de actitud, pero que se puede acelerar con apoyo de campañas en los medios impresos, radiales y televisivos.


Escrito por: Joaquín Schwalb Helguero
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Joaquín Schwalb Helguero

Joaquín Schwalb Helguero

Colaborador de El Tiempo.