Cambio de enfoque. Los preferidos

Cambio de enfoque. Los preferidos

Hace poco falleció una tía muy querida por todos nuestros parientes. Ella, famosa por crear una exclusiva boutique de moda femenina, tuvo sentidos obituarios y despedidas, pero hay uno publicado en Facebook, al que me quiero referir. En él algunas parientes destacan sus cualidades humanas y profesionales y otras denuncian que ella era la preferida de sus padres, quienes actuaron mal al marginar a sus otras hermanas vivas.

Los favoritismos familiares son algo muy humano si bien evidentemente generan resentimientos. Aunque “discriminar y preferir” suena espantoso, todos lo hemos hecho alguna vez. En las familias suele pasar pues hay quienes poseen méritos singulares y cualidades diferenciales. Resistirse resulta casi imposible cuando se tiene un hijo o nieto a quien le brota una gracia y simpatía que lo hace merecedor a la cuestionada condición de “preferido”.

Tengo un pariente, un artista talentoso, que como resultado de estas odiosas diferencias vive como un ermitaño antisocial; su reacción es explicable pues mientras su hermano era el preferido de su abuela, él siempre fue marginado. Este triste ejemplo ilustra el riesgo y el peligro que estas preferencias pueden ocasionar en los niños, creándoles traumas para toda su vida.

Aunque estas preferencias sean entendibles siempre se deberá de evitar hacer pública esa predilección, toda vez que afecta la sensibilidad y la autoestima de los “no favoritos”. Con mayor razón, hay que evitar a toda costa darle al preferido licencia para trasgredir algunas reglas. Esto por cierto exige del padre o tutor deponer su lado sentimental en la crianza de los hijos y practicar un racional sentido de justicia y equidad.


Escrito por: Joaquín Schwalb Helguero
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Joaquín Schwalb Helguero

Joaquín Schwalb Helguero

Colaborador de El Tiempo.