Cambio de enfoque: ¿FODA o moda?

Cambio de enfoque: ¿FODA o moda?

El análisis FODA nació como herramienta de diagnóstico para el análisis estratégico empresarial y se ha convertido en tendencia. Ha proliferado y se ha puesto de moda, llevándolo al campo de los recursos humanos, al punto que ya forma parte de los currículos “de todo profesional que se respeta”, a menudo un esnobismo, un recurso cuasi-cursi, pues se ha propagado hasta el abuso sacándolo de su contexto.

El análisis FODA (por Fortaleza, Oportunidades, Debilidades y Amenazas) es ciertamente un método útil, válido y muy difundido para poner en el mapa qué está ocurriendo dentro y fuera de la empresa: internamente, reconocer los puntos fuertes y utilizarlos para imponerse sobre la competencia e identificar las debilidades para trabajarlas; externamente, mirar las oportunidades como una posible ruta de acceso para el fortalecimiento del negocio y cuidarse de las amenazas o preparar acciones preventivas como defensa o contrataque.

El FODA es una buena ayuda instrumental y puede proveer una solución por sí misma en la medida que venga precedida de una clara visión y misión institucional y que se apoye en una sesuda definición de objetivos, metas e indicadores orientados hacia planes de acción y medición de resultados.

Muchos se adornan con el FODA por una cuestión de imagen, porque suena técnico, porque tiene “caché”, pero se quedan en el plano del diagnóstico. Igual se usa para lucir un buen CV. En ambos casos, se suele perder la perspectiva del objetivo, que es hacia donde queremos llegar, por lo que hace falta conocer cómo un buen diagnóstico nos puede llevar allí, apoyado en una bien articulada estrategia.

Actualmente hay herramientas alternativas que pueden ser utilizadas como complemento del FODA. Una de ellas es el Pestel, que tiene un alcance más extenso porque incluye análisis de factores externos a la empresa: Políticos, Económicos, Sociales, Tecnológicos, Ecológicos y Legales, que enriquecen el campo de análisis. Sin embargo, no se debe olvidar que ningún instrumento de análisis puede reemplazar el buen criterio del analista, su discrecionalidad y sentido común.

“Un logro espectacular esta siempre precedido por una preparación espectacular”. Robert H. Schuller.

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