¿Cuán lejos estamos de ser un país sin corrupción?

¿Cuán lejos estamos de ser un país sin corrupción?

En CADE, la participación de Roque Benavides incomodó a los empresarios pues se contradecía con uno de los objetivos en la lucha contra la corrupción por la cual el país gasta 5% del presupuesto público. En educación y salud hay un brecha notable que hacen que ninguna región del país se pueda considerar sostenible.

La quincuagésima sexta edición (56°) de la CADE (Conferencia Anual De Empresarios) Ejecutivos 2018 cuyo lema fue “Liderazgo empresarial por un Perú moderno” colocó a la corrupción como el primer tema a abordar seguido de la sostenibilidad y competitividad que espera alcanzar el país y sus regiones en los próximos años.

El miércoles 28 de noviembre, primer día del evento empresarial, al presidente del CADE 2018, Gonzalo Aguirre, no le quedó que hacer un mea culpa por la contribución que tienen los empresarios en el crecimiento de los casos de corrupción. Mientras Aguirre hacía esfuerzos porque el sector al que pertenece marque distancia de la corrupción, la participación de Roque Benavides, presidente de la Confiep (Confederación Nacional de Instituciones Empresariales Privadas), terminaba por sepultar los ánimos de Aguirre y otros empresarios que seguro no quieren ser tildados de corruptos.

Benavides a quien recientemente la Fiscalía de Lavado de Activos ha citado por los aportes a Fuerza 2011 fue invitado para promocionar el pacto “cero sobornos” que regiría a nivel del empresariado. El pacto, según el presidente de la Confiep, no va a ser fiscalizado por nadie, porque se confía en la buena fe de la autorregulación que tenga cada empresario. Esto sería más que suficiente para su fiel cumplimiento.

En la conferencia de prensa que el empresario minero brindó, aprovechó para intentar eximir toda responsabilidad por los aportes a la fuerza política que encabeza Keiko Fujimori y en ese sentido, acusó a la Fiscalía de emprender una persecución empresarial. Sin embargo, la postura era más personal que de sector porque el director del Consejo directivo de la Confiep, Óscar Rivera, negó que exista una persecución contra los empresarios. Igual opinión fue la del mandatario, Martín Vizcarra, quien aclaró que la justicia debe ser igual para todos.

El mismo empresario que minutos antes había sido invitado como uno de los ponentes para hablar sobre corrupción, defendía a capa y espada al expresidente de la Confiep, Ricardo Briceño a quien se le sigue una investigación fiscal tras las declaraciones del exdirectivo de Odebrecht en el Perú, Jorge Barata, quien indicó haber aportado con US$200 mil para apoyar la campaña de Keiko Fujimori a través de la Confiep. Benavides criticó dicha investigación y dijo que no tiene ningún sentido.

La ponencia y la conferencia de prensa que dio Roque Benavides sobre la lucha contra la corrupción eran dos posturas totalmente divorciadas al objetivo que buscaba ese día el CADE. Lo cierto es que por conductas como esas en las que un empresario se ciega y no reconoce que puede ser parte de actos de corrupción, hay un 70% de peruanos que ve al sector privado como uno de los más corruptos del país.

La realidad es que por este problema que aún es patente en el Estado y el sector privado, el director del Banco Central de Reserva (BCR), Elmer Cuba, señaló que el país invierte anualmente el 5% del presupuesto público-que representa más o menos 4 mil millones de soles- para hacer frente a este flagelo. Estos recursos tranquilamente podrían destinarse a la ejecución de obras públicas.

Y aunque parezca mentira, el Perú no encabeza la liga de los países de Latinoamérica con mayores actos de corrupción; sin embargo, la percepción parece ser otra porque tal como lo explicó el colombiano, Daniel Linsker, los escándalos de Odebrecht sumado a los negociados de los Audios del Consejo Nacional de la Magistratura-conocidos recientemente- hacen que los peruanos perciban al país como una de las naciones donde vivir con la corrupción se ha convertido en el pan de cada día.

El colombiano resaltó que los actos de corrupción de la brasilera Odebrecht resulta ser uno de los más sonados porque involucraron a los más altos funcionarios de un Estado como un presidente de la República o ministros.

Lo que no resulta tan alentador es lo que señala Linsker que el Perú recién atraviesa la mitad de una crisis, lo cual debe entenderse que falta repetir lo ya vivido para empezar a construir un nuevo país.

Si se trata de diferenciar quién es más corrupto, Linsker apunta a que tanto el Poder Ejecutivo, Legislativo, Judicial y el sector empresarial aportan una cuota para la corrupción.

“Se nota [la corrupción] mucho más en el sector Ejecutivo porque le recae al presidente o a sus colaboradores más cercanos. Es más preocupante cuando en el sector judicial [hay corrupción] porque al final es donde se espera que se lidere el combate contra la corrupción y se administre justicia. Si tienes a la Corte Suprema de Justicia involucrada en actos de corrupción, ¿qué confianza te ofrece el sistema?”, reflexionó el colombiano quien sobre la reforma de justicia impulsada en el país, que puede aprobarse vía referéndum, dijo que está funcionará si es que se aplica correctamente.

Linsker recomendó mirar al vecino país de Brasil porque en este Estado tras darse algunos cambios en los órganos de justicia se han logrado disminuir los actos de corrupción.

“[En Brasil] se han puesto Juzgados o Fiscalías independientes con recursos necesarios”, precisó.

Las crisis políticas también juegan en contra al Perú pues las discusiones entre el Ejecutivo y el Legislativo estarían afectando el camino para el ingreso del Perú a la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE). Linsker sostuvo que las fuerzas políticas deben llegar a consensos para evitar futuras afectaciones.

Sostenibilidad y desarrollo

Para lograr que el Perú sea un país sostenible todavía falta mucho camino por recorrer. Gonzalo Aguirre, durante el CADE 2018 estimó que ninguna de las regiones del país puede aún considerarse sostenible. Piura tampoco es favorecida a pesar de tener varios sectores productivos quizá porque algunas decisiones todavía dependen del nivel central.

Ahora, la región Piura logrará un desarrollo considerable si es que, según el presidente de la Corporación de Costa del Sol, Mario Mustafá, se apunta a impulsar con más fuerza los sectores como turismo, agricultura, inmobiliaria y la producción acuícola. Estos ejes se pueden completar con una inversión de más de US$10 mil millones de dólares lo cual representaría más de US$ 5.400 en ventas y 370 mil puestos de trabajo para la región.

La situación; sin embargo, debe pasar por no descuidar en cada región la atención a los sectores como salud y educación como lo recomendó el presidente de Proantioquia, Rafael Aubad. Y no es para menos, porque según la ministra de Salud, Silvia Pessah, aún hay 4 millones de peruanos que no cuentan con ningún tipo de seguro (SIS, EsSalud, seguro privado o cualquier otro).

En su sector, Pessah admitió que problemas como burocracia y corrupción también terminan perjudicando a los peruanos. Los servicios que se hacen con los privados, dijo que se han satanizado; sin embargo, se requiere aún acudir a ellos. Sobre todo, cuando de los casi 20 mil establecimientos que prestan el servicio de salud a los peruanos, 10.811 le pertenecen al sector privado.

Presidente de CADE, Gonzalo Aguirre (Foto: Rogger Barranzuela)

Educación

Por otra parte, la situación en educación tampoco es para celebrar a pesar que se diga que en los últimos años el presupuesto para el sector ha aumentado. De acuerdo al titular de Educación, Daniel Alfaro, hay 100 mil millones de soles de brecha por cerrar en el sector.

Otra de las cifras señaladas durante el CADE es que de cada 10 jóvenes que terminan la secundaria, solo cuatro siguen estudios superiores. De estos, tres optan por una universidad y el otro va a un instituto. El presidente de CADE educación, César Guadalupe, sostuvo que en el sector ha habido notables crecimientos, pero estas mejoras están en un ritmo divorciado en comparación al crecimiento de los países que ya son miembros de la OCDE.

“Por ejemplo, los resultados de la prueba Pisa demostraban que un chico de 15 años, cuyo país es de la OCDE, tenía 4 años de educación más que un alumno del Perú, pero se está creciendo. Esos 4 años, ahora [se han reducido y] son dos años”, explicó Guadalupe, pero además advirtió que, si la tendencia con la que trabaja el país no mejora, el Perú se igualaría en educación a un país miembro de la OCDE, recién en 15 años.

Solo el lema del CADE 2018, “Liderazgo empresarial por un Perú moderno” deja la percepción de que el empresariado quiere decidir por el Estado mirando su entorno y no más allá. En interpretación de su presidente, Gonzalo Aguirre, el sector privado debe ofrecer su idea de cómo quiere que funcione el mercado. La idea de todo, dijo Aguirre, es generar consensos que busquen el bienestar de la población. ¿Estamos cerca de lograrlo?

Rogger Joel Barranzuela Bereche

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